Zombies

La metáfora que mejor nos representa es el capítulo inicial de The Walking Dead. El protagonista, Rick, se despierta en un hospital y descubre que su ciudad está arrasada y que todo lo que él conocía, lo que le proporcionaba seguridad, ya no existe. Ahora necesita defenderse de todo, estar siempre alerta.

Cada sociedad escoge sus metáforas. En los sesenta, había películas de marcianos porque el centro era el diálogo con el otro en todas sus variantes, la colonización de nuevos mundos, físicos, culturales, políticos o sexuales o vaya usted a saber, o la invasión, el miedo de lo viejo al crecimiento de esos nuevos mundos. Hoy ya no hay películas de marcianos, sino de zombis o vampiros. Es decir, de no muertos que se alimentan de los vivos, todos los restos de la sociedad industrial que se resisten a morir y que se alimentan de la parte productiva.

Hay de todo, bancos, lo más obvio, constructoras, empresas de energía, gestoras de infraestructuras o empresas de medios de comunicación. Todos siguen un esquema de supervivencia a través de la toma de recursos ajenos. En su lucha contra la red, la administración nunca ha buscado proteger a la cultura, sino a los sistemas culturales de tipo industrial. Todos los diarios que se publican en Madrid, por ejemplo, son zombies que, sin el auxilio de la administración, a través de deducciones, subvenciones directas, patrocinios y otras respiraciones asistidas, deberían cerrar. La actual estructura de la propia administración también responde a la edad industrial y está muerta.

El primer personaje que Rick se encuentra es Morgan Jones, que no quiere moverse de su casa porque su mujer, infectada, regresa cada noche. Sabe que que ya no puede vivir con ella, que lo matará y se comerá sus sesos si tiene ocasión, pero no puede dejar de mirarla. Todas las noches la tiene en el punto de mira, pero no dispara. Está paralizado por el deseo imposible de recuperar lo perdido, como la sociedad europea.

Deje un comentario