Ven acá, hijo mí­o (Blues)

Como Caratriste ha sentenciado que “contar, narrar, relatar es imposible, sobre todo si se trata de hechos ciertos, de cosas en verdad acaecidas” he decidido hacer un Blues.

Ven acá, hijo mí­o (Blues)

Estrofa 1
José Murillo, conocido como Comandante Rí­os, era uno de los guerrilleros andaluces más buscados. Su hermana fue secuestrada con doce niñas más por unas monjas. Se las llevaron a un convento de clausura de Barcelona. Todaví­a hoy vive en el convento.

Estribillo
Un dí­a fueron a detener a una y ella gritó: Lenin, ven acá, hijo mí­o. El policí­a se volvió y le preguntó: ¿cómo le ha llamado al niño? Lo agarraron de las piernas y le estrellaron la cabeza contra la pared.

Estrofa 2
Emilia Girón, hermana del guerrillero Manuel Girón, “el León del Bierzo”. Fue llevada al calabozo media hora después de haber parido. Le dieron una paliza y fue desterrada a Salamanca. “Ya no lo volví­ a ver más. Yo preguntaba por el niño y me decí­an que estaba malo.

Estribillo
Un dí­a fueron a detener a una y ella gritó: Lenin, ven acá, hijo mí­o. El policí­a se volvió y le preguntó: ¿cómo le ha llamado al niño? Lo agarraron de las piernas y le estrellaron la cabeza contra la pared.

Estrofa 3
“Tuve un buen parto, pero después sufrí­ una infección que me mantuvo en cama seis meses. Con la excusa de que yo no estaba bien las monjas quisieron quitarme a la niña. Yo me negué, y por eso no me daban racionamiento para mi hija. Una vez insistieron tanto, que les contesté de mala manera: ‘Nunca os la daré. Antes la ahogo”.

Estribillo
Un dí­a fueron a detener a una y ella gritó: Lenin, ven acá, hijo mí­o. El policí­a se volvió y le preguntó: ¿cómo le ha llamado al niño? Lo agarraron de las piernas y le estrellaron la cabeza contra la pared.

Estrofa 4
El historiador Julián Casanova, que ha sacado a la luz los escalofriantes diarios del fraile capuchino Fray Gumersindo de Estella, agrega que dos monjas se llevaron a las hijas de las fusiladas a la casa de la maternidad.

Estribillo
Un dí­a fueron a detener a una y ella gritó: Lenin, ven acá, hijo mí­o. El policí­a se volvió y le preguntó: ¿cómo le ha llamado al niño? Lo agarraron de las piernas y le estrellaron la cabeza contra la pared.

Estrofa 5
“Cuando la ejecutaron, en el cementerio del Este, consiguió que, como última voluntad, el oficial que estaba al mando del pelotón, el que le dio el tiro de gracia, se comprometiera a llevar a la niña con su abuela. Cuando el militar volvió a la cárcel, la niña ya no estaba”.

Estribillo
Un dí­a fueron a detener a una y ella gritó: Lenin, ven acá, hijo mí­o. El policí­a se volvió y le preguntó: ¿cómo le ha llamado al niño? Lo agarraron de las piernas y le estrellaron la cabeza contra la pared.

Estrofa 6
El Patronato de Nuestra Señora de la Merced se encargaba de los hijos de reclusos. En 1942 tutelaba unos 9.000 niños y al año siguiente, 12.000, en centros de Auxilio social y colegios religiosos.

Estribillo
Un dí­a fueron a detener a una y ella gritó: Lenin, ven acá, hijo mí­o. El policí­a se volvió y le preguntó: ¿cómo le ha llamado al niño? Lo agarraron de las piernas y le estrellaron la cabeza contra la pared.

Oh, yeah.

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