Tuve una idea para Alex de la Iglesia, pero se la ha quedado Paco León

Hace un año escribí una cosa muy larga donde se decía:

Bien, debería decir la industria, así está el patio. Nuestra debilidad es que el producto es fácilmente replicable y poco tangible: se intercambia con facilidad en la red y, una vez intercambiado, ocupa poco. La conclusión lógica sería: no nos lo podemos quedar. Pongamos un ejemplo, en una esquina, Alex de la Iglesia y Balada Triste de Trompeta; en la otra, Pepe Pirata, webmaster de pelisatope.com. Ahora mismo las cosas suceden así. Alex de la Iglesia estrena la película el día X; tres meses después, sale en formatos y, a los nueve, la vemos por la tele de pago y, después, en la de no pago. A la semana de estrenarla, Pepe Pirata ya la tiene y comienzan los intercambios y, cuanta más gente lo haga, más rápido va. El problema de Alex de la Iglesia es que está dentro de un esquema de comercialización preinternet con ventanas de explotación extendidas en el tiempo y el espacio, y no aprovecha su ventaja: tener la película. La industria debería sustituir las ventanas de explotación por una gran puerta. El día X, la película sale al mercado, a TODO el mercado y en TODOS los formatos (del cine a la tele; bueno, por la tele esperamos un mes pero sólo uno). La explotación del producto final dejaría de ser extensiva en tiempo y espacio para ser intensiva y colaborativa. Por ejemplo, poniendo puestos de dvds y merchandishing a la salida de los cines. Todo a otros precios, claro, es absurdo pretender que una persona pague el 1% de sus ingresos por sentarse pasivamente a ver una película.

Hoy leo:

Es más que probable que Paco León marque un hito en el panorama de la industria cinematográfica en España. Por expreso deseo suyo, Carmina o revienta, su debú tras la cámara, se estrenará el próximo día 5 de julio en Internet, sin pasar previamente por las salas de cine, al mismo tiempo que se podrá comprar en formato DVD en los establecimientos comerciales. Todo a precios muy populares.

Le vaya bien o le vaya mal, el camino es por ahí.

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