Trampas al solitario

Hace meses, Isabel San Sebastián defendiendo la constitución señaló: “yo la fui a votar con dieciocho años recién cumplidos”. Me sonaba raro porque, en el franquismo, la mayoría de edad estaba en los 21. Busqué, poco, y tuitee esta noticia del 26 de octubre de 1978:

Los españoles entre 18 y 21 años no podrán votar en el referéndum

Los dos millones de españoles comprendidos entre los dieciocho y los veintiún años no podrán votar en el referéndum sobre la Constitución, ya que para poder hacerlo sería necesaria una previa consulta popular que modificara la todavía vigente ley de referéndum nacional, que por ser fundamental -según la terminología franquista-, sólo puede derogarse por este procedimiento. Los intentos de algunos grupos parlamentarios, especialmente del comunista, para promover una reforma legal que permita el voto a los dieciocho años, han sido estimados por fuentes gubernamentales solventes no suficientemente rentables políticamente. Según estas fuentes, desde un punto de vista legal no sería ortodoxo modificar la mayoría de edad electoral en una norma de inferior rango a la del referéndum nacional de 22 de octubre de 1945, en cuyo artículo segundo se dice taxativamente que «el referéndum se llevará a cabo entre todos los hombres y mujeres de la Nacion mayores de veintiún años». La referencia expresa en una ley fundamental a esta edad impide que resultara eficaz una modificación de la mayoría de edad en el Código Civil o en el decreto ley de 20 de marzo de 1977 sobre normas electorales.

Pensé, mal, que era definitiva. Estamos hablando de cuarenta días antes del referéndum. Pues me equivoqué. Esta noticia es del 31 de octubre.

Los mayores de dieciocho años podrán votar en el referéndum

El próximo Consejo de Ministros aprobará un real decreto por el que se establece la mayoría de edad, a efectos electorales, a los dieciocho años, a fin de que los jóvenes comprendidos entre dicha edad y los veintiún años -1.300.000, aproximadamente- puedan participar en el referéndum constitucional.Todos los partidos políticos y organizaciones juveniles habían solicitado repetidamente al Gobierno que se modificara el censo electoral, y aducían que la propia Constitución que se somete a referéndum establece la mayoría de edad a los dieciocho años. Fuentes cercanas al Ministerio del Interior admitieron que era deseo del Gobierno acceder a esta petición. La Administración realizó una consulta a la Junta Electoral Central sobre la fórmula a adoptar, ya que existían numerosos problemas técnicos.

Uno de estos problemas estriba en la composición de las mesas electorales. La incorporación de una nueva masa de votantes debería repercutir a la composición de dichas mesas, pero la cercanía de la fecha del referéndum imposibilita la modificación del aparato electoral. Parece muy probable que el decreto ley que se someta al Consejo de Ministros incluya una disposición transitoria en la que se afirme que la modificación de la mayoría de edad a efectos electorales no repercutirá en la composición de las mesas ni en los restantes aspectos del aparato electoral del referéndum.

El real decreto ley vendrá a modificar la ley de 22 de octubre de 1945 sobre la celebración de referéndum y dos artículos del Código Civil, en los que se establece que la mayoría de edad a todos los efectos se alcanza a los veintiún años. Dado que la ley del referéndum tiene la categoría de ley fundamental, sólo podría ser modificada en un referéndum nacional, pero se ha adoptado el criterio de la Junta Central, según el cual, el texto fundamental alude a la mayoría de edad y se refiere a los veintiún años sólo en cuanto el Código Civil lo establece así. La mera modificación del Código Civil resultaría suficiente en este sentido.

Fuentes del Ministerio del Interior señalaron a EL PAIS que el departamento cuenta ya con el censo de jóvenes de dieciocho a veintiún años, incluidos los que cumplen cualquiera de estas dos edades en el próximo mes.

Como Isabel San Sebastian, que tenía 19 años. Joder, un cambio en las reglas de una consulta tan importante solo cuarenta días antes. No es un buen procedimiento, independientemente de la bondad del objetivo perseguido.

El referéndum de Escocia está previsto para el 26 de marzo de 2016. ¿Qué pensaría Isabel San Sebastián si, a mediados de enero de 2016, Alex Salmond, como Suárez, cambia las reglas y mete un 10% más de censo?

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