Ricardo Rodrí­guez Fernández presenta su candidatura para el CGPJ

La cuestión salió hace tiempo en una tertulia en casa de Manolo Portela. Con Suárez, González y Aznar, se sabí­a qué se tení­a que hacer para conseguir cosas. Todo el mundo sabí­a cómo contentar o enfadar al presidente, cómo acceder a él, cómo progresar en la vida y labrarse un futuro. Ya, no. Uno puede portarse muy bien y, al final, el ministro es el rector de la universidad o la presidenta de la academia de cine o el presidente del CGPJ y del Supremo es Carlos Dí­var, a quien Dios ya tiene su gloria. En cambio, el PP, se dijo, sí­ es de fiar. Gema Gallego se jugó el prestigio abriendo el caso del ácido bórico a petición de El Mundo y tuvo un puesto en el CGPJ; Concepción Espejel también fue a por todas en Guadalara y tuvo el mismo premio. Ahora, Ricardo Rodrí­guez quiere seguir sus pasos. Siempre toca.

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