Reflexión económica I

El economista sabio Manolo Portela me enví­a la siguiente reflexión publicada en su agenda de prensa (27/07): 

Las bolsas se tiñes de rojo antes los miedos a una posible crisis crediticia en EEUU. Así­ se cuenta en EXPANSIí“N pág 16. En CINCO DíAS pág 21 la información se titula “El miedo a una crisis crediticia sacude a las bolsas mundiales debido al recurso a la financiación en divisas para aprovechar diferenciales de tipo de interés”. Ya recuerdan ustedes que en febrero pasado hubo una crisis en el Ibex 35 derivado de la fantasmagorí­a de la inmobiliaria Astroc, que pretendí­a, al igual que otras muchas inmobiliarias, que sus valoraciones subjetivas fuesen aceptadas por el mercado (CINCO DíAS pág 3, 25 de junio). Pero antes de esta crisis de febrero hubo otra en mayo de 2006, que se ajustó con una caí­da del 11,5% para el í­ndice MSCI Mundial en el plazo de un mes. Todaví­a recuerdo el artí­culo del analista Jesús Muela que en abril 2007 publicaba en CINCO DíAS pág 21 con el tí­tulo “Mercado de acciones: ¿ha pasado lo peor?”.

Una tí­a mí­a quiere vender cuanto antes todas las acciones que tiene, y sobre todo, las de Endesa, pero he logrado que aplace su decisión hasta después del verano. Aunque no necesita el dinero, se descompone cuando ve cómo puede perder el capital, aunque sea sólo un poco del capital. Está muy asustada, pero todaví­a no ha tirado la toalla. Este comportamiento tí­pico es el que permite decir que, aunque parezca mentira, todaví­a no ha llegado el momento de comprar acciones. Los “chartistas” ya no pueden decir que el mercado continúa siendo alcista y han comenzado a establecer “suelos” a la bolsa en la tendencia bajista que comenzará a verse en breve. En eses proceso de bolsa bajista, veremos cómo van a irse produciendo progresivamente la necesaria “capitulación” de los inversores asustadizos o inseguros, los llamados “manos débiles” en la terminologí­a del mercado. El repetido pánico vendedor que va a producirse en las bolsas europeas tendrá más que ver con la ruptura de ciertos niveles de soporte de las empresas de mayor ponderación, que activan programas informáticos con “órdenes automáticas” de venta de multitud de fondos de inversión y gestoras de patrimonio, sin que los operadores quieran o se atrevan a tomar riesgos diferentes a los que aconsejan los ordenadores.

Las bolsas ya no van a subir más y lo único que pueden hacer es bajar. Se cumple el axioma de que la bolsa anticipa el comportamiento del ciclo económico: el ciclo bursátil preludia el ciclo macroeconómico. En eses proceso de bajada, cuanto más rápida sea la velocidad de bajada, mayor será la probabilidad de que haya rebotes. Los resultados empresariales siguen siendo buenos, pero son ficticiamente buenos, o incorrectamente buenos. La mejora de resultados que hasta ahora se conoce se debe demasiado a los recortes de gastos (sobre todo, de personal) en vez de al crecimiento de los ingresos. Y el endeudamiento se reduce, con pérdidas, vendiendo los activos más valiosos. Además falta tiempo para que las empresas puedan dar “visibilidad”, es decir credibilidad y confianza, a sus previsiones de beneficios. Hasta que todo esto suceda los mercados de futuros ofrecerán expectativas negativas y elevada volatilidad. La dirección del mercado seguirá siendo definida por los analistas “chartistas” en la medida que muevan mucho más dinero que los que hacen análisis basados en los “fundamentos” de las empresas.

Mi tí­a va a pasar unos meses muy intranquila e insegura con su cartera de valores y se pasará todo el santo dí­a preguntando si vende esto o aquello, intentando preservar el capital. En bolsa todo es inseguro y cualquiera que quiera hacer predicciones terminará equivocándose. Los llamados expertos lo son porque están haciendo previsiones utilizando el conocido mecanismo de la mirada por el retrovisor, es decir, comprueban en el ordenador si el programa instalado les predice, con datos del pasado, si tal o cual cosa va a suceder en el futuro. El único hecho es que la empresa puede o no incrementar sus ingresos, y al respecto, en CINCO DíAS pág 21 del pasado 25 de julio se publicó una información en la que se leí­a que “Los expertos analistas prevén que las firmas del Ibex ganen en torno a un 15% más en el primer semestre”. Y ese, el crecimiento de los beneficios y/o de los ingresos, es el motor de la bolsa. Si esas son las expectativas, mi tí­a no debe tener mucho miedo… todaví­a.

Recuerden que los inversores suelen ser “pesimistas” y que los optimistas suelen calificar a los pesimistas como “optimistas bien informados”. Es seguro que ante el cambio de sesgo va a haber más “ruido” y que se van a manipular las informaciones periodí­sticas y que las llamadas “manos frí­as” van a intentar aprovechar el miedo de las “manos calientes” para comprar acciones.

Yo le he dicho a mi tí­a que sobre todo huya de aquellas empresas cotizadas que estén controladas por sólidos núcleos de propietarios que controlan la gestión. Le he dicho que, por ejemplo, huya de la “nueva” Endesa, ya que los opantes, Enel Y Acciona, se han comprometido ante la CNMV a no comprar acciones en el mercado porque… ya tienen más del 46% del total del capital. Si quitamos las participaciones de fondos de inversión, y otros, el free-float a lo mejor no supera ni siquiera el 3% del total de acciones, y con estos ratios, ¿quién controla la evolución de la acción?: los “chartistas”.

Así­ que le he dicho a mi tí­a que ¿por qué no se pone, prudente, en alguna renta fija en forma de bonos de alto riesgo? Le he dicho que Mapfre acaba de emitir 700 millones de euros en tí­tulos de deuda subordinada a 30 años, que cotiza en el mercado AIAF con opción de amortización a los 10 años con un tipo de interés fijo del 5,9%. Es como si comprase un fondo de pensiones.

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