PAUers

Hace un par de dí­as, fui a ver a un amigo que acaba de tener un hijo. Vive en un barrio parecido al mí­o, un PAU. Un PAU es un Plan de Actuación Urbana y, por extensión, es cualquiera de las zonas nuevas que le han crecido a las ciudades en estos últimos años de nacional-ladrillismo o marxismo-ladrillismo, según sea el gobierno municipal. Un PAU es limpio, tranquilo y moderno o aburrido, solitario y aséptico, dependiendo si eres un vecino paseando a su hijo o un visitante que ya ha pasado quince veces por la misma rotonda.

Mi amigo me indicó que viví­a en la calle Ebro esquina Turia. Una zona conflictiva, le dije, pero no pilló mi chiste y me aclaró que su piso tení­a en los bajos un banco, una peluquerí­a y una pizzerí­a. Anda, respondí­, como mi casa. También habí­a un videoclub y una inmobiliarí­a pero han cerrado, me explicó. Después de detenerme en tres bloques con banco, peluquerí­a y pizzerí­a, encontré el que tení­a la inmobiliaria y el videoclub cesantes. Era un edificio de ladrillo visto y oscurecido, como el mí­o, con ventanas con miradores negros, idénticas a las mí­as, y un jardí­n descuidado con dos columpios y una pequeña piscina. Igual que mi casa. El ascensor también era de la misma marca y, antes de entrar, revisé los buzones para comprobar que no estaba en mi propia casa. Algunos nombres me sonaban.

Subí­ a casa de mi amigo y estuve un rato con ellos. Al bajar, me confundí­ y marqué mi piso. Cuando se abrieron las puertas, apareció una mujer con una bolsa de basura. Me la dio y creo que dijo: no tardes. Después de depositarla en la isleta ecológica, dudé pero, al final, decidí­ volver y pulsar el telefonillo. Cuando la mujer preguntó quién era, rápidamente respondí­: soy yo. En el portal, un vecino me preguntó por el alicatado del baño y le respondí­ que muy bien y que le mandarí­a los datos de la empresa. Creo que voy a poner a la venta mi antigua casa pero deberí­a acordarme de dónde está. De todas formas, es un mal momento. (Publicado el 13 de mayo)

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