Parábola de los cheques

Maestro, tú dices que a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios pero ahora César nos da 2.500 denarios por cada hijo. Escuchadme, un hijo se quejaba ante su madre de ser el peor vestido de todos sus amigos. La madre le recordó que era el único que comí­a cordero todos los dí­as pero, comprendiendo su adolescente pesar, le propuso cambiar el cordero por una propina. El joven aceptó. El primer dí­a se dio cuenta de que, con el nuevo sistema, era imposible comer cordero todos los dí­as a corto plazo. Ni podí­a comprarlo ni adquirir un plato en la cantina: tení­a que ahorrar durante un mes antes de poder comprar una oveja para criar. El joven pensó que un mes era demasiado tiempo y decidió gastarse la propina en una nueva túnica. El que quiera entender que entienda y decidle a César que mejor que os haga caminos para las aguas sucias.

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