Neoproteccionismo

Mi padre añade: ni las inyecciones conseguirán recuperar la confianza ni las bajadas de tipos reactivar la economí­a. Lo peor que le puede ocurrir al sistema financiero es que el dinero no valga nada porque, entonces, no hay negocio. Hablamos también de las instituciones internacionales. ¿Hace falta alguien que se acerque al enfermo y diga lo mal que está o alguien que diga lo que hay que hacer? Hace tiempo, comentamos aquí­ que

es posible que que sea el momento de hacer reformas estructurales. Por ejemplo, terminar con el descontrol total (llamado independencia) del Banco Central Europeo [y el resto de instituciones económicas], que no responde ante nadie salvo ante el sistema financiero del que proceden sus miembros y al que volverán después de dejar la institución.

Además, ¿qué soluciones van a aportar esas instituciones? Alex Guerrero escribe en La moqueta verde:

Si EEUU fuera Argentina, el Fondo Monetario Internacional, con el consenso del Banco Mundial, habrí­a llamado a su presidente a pasar por sus oficinas. Los tecnócratas en ambas instituciones habrí­an diseñado un bonito plan de ajuste, que incluirí­a recortar el gasto (en Irak) y el salario de los funcionarios para cumplir con la disciplina fiscal; eliminar gasto público reduciendo los subsidios a sus industrias y a los agricultores, a fin de redirigir ese gasto hacia fuentes de crecimiento como educación primaria, sanidad básica e infraestructuras; pedirí­an reformas fiscales donde se ampliarí­a la base fiscal (quién paga) y se reducirí­an los tipos máximos y mí­nimos; obligarí­an al Tesoro a subir (y mucho en el caso de EEUU) los tipos de interés, a fin de atraer capitales, aunque eso significara cerrar muchos negocios; dejarí­an el dólar desplomarse más; eliminarí­an los aranceles que protegen el acero, la agricultura u otras industrias americanas poco competitivas; eliminarí­an las restricciones a la inversión (léase compra) por parte de empresas extranjeras (léase chinas y saudí­es); privatizarí­an las empresas estatales (y esto significa miles de empresas, incluyendo todas las de agua); y desregularí­an todo lo que no estuviera relacionado con medio ambiente, protección del consumidor o seguridad.

Pero esa medicina, el llamado Consenso de Washington, parece que no es aplicable para el lugar que lo vió nacer.

El consenso de Wahington es una receta del 1989 para garantizar el colonialismo económico tras la caí­da del muro. En acción (moderada) aquí­. Y éso es lo que está en juego, ¿quién manda?, ¿quién pone el dinero?, ¿de quién son las empresas? Hace algunos meses, también hablamos del consenso de Wahington:

Desde hace décadas, las instituciones internacionales vinculan las ayudas de dinero público, dinero de los impuestos, al cumplimiento de ciertas normas privadas. Tales normas, privatizaciones, recortes sociales, despidos, libertad de capital y autoritarismo polí­tico o eliminación de controles exteriores e interiores, quedaron resumidas en el consenso de Wahington

Estas medidas no han logrado hacer funcionar ninguna economí­a. Sí­ han conseguido, en casos concretos, reducir le hiperinflación o detener la devaluación de la moneda, fenómenos habitualmente provocados previamente por las propias instituciones, pero nunca han conseguido crear una economí­a con el sistema productivo propio con capacidad de competir y un consumo interno fuerte de una sociedad cohesionada.

Pero las ayudas podrí­an haberse ligado a otra serie de criterios como el de población alfabetizada o creación de empresas nacionales. Quizá sí­ sea el momento de hacer reformas estructurales y desligar las ayudas internacionales de consenso de Washington para ajustarlas a conceptos como reducción de la pobreza extrema, el desempleo o la dependencia exterior (en lugar de aumentar estos conceptos), desarrollo de la democracia, de la sindicación y de la organización empresarial, del respeto por los derechos individuales o, si queremos unirnos a la ola en formación, el respeto al medio ambiente y la igualdad.

Lo que sea porque, si no, China acabara aplicando el consenso de Washington a los consensuadores.

Intuyo que la próxima doctrina económica será el neoproteccionismo, que mezclará la defensa de los campeones nacionales, con intervención pública directa a través de ayudas o indirecta a través de privatizaciones y recortes sociales, con la de los valores tradicionales de la familia, la religión, la patria o cualquier cosa que sea un espacio conocido. Todo ello con liderazgos fuertes y paternalistas.

PD: Buscando, es interesante recordar esta información del 20 de junio:

El Departamento de Justicia de EEUU ha presentado cargos contra 406 personas por su presunta responsabilidad en el colapso del sistema financiero desatado por la crisis hipotecaria.

¿Cuándo presentará el Departamento de Justicia cargos por el colapso del sistema financiero mundial? Tranquilos, entre bueyes no hay cornadas.

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