Necesitamos oferta política

Uno de los augurios de la nueva política, además de la inevitabilidad de las primarias, fue la desaparición de los partidos y su sustitución por movimientos eslásticos que recogiesen las demandas populares. Llegaban tarde. Desde hacía tiempo, los principales partidos ya eran eso. La principal diferencia era que la recopilación de esas demandas populares no se realizaba a través de asambleas presenciales o analógicas, sino a través de empresas de demoscopia.

Hace tiempo que los partidos políticos ya no existen. Es decir, los partidos políticos como organizaciones políticas. Existen organizaciones con cuadros de gestión, coagulaciones personales y movimientos oportunistas. A veces, puede convivir todo a la vez, como sucede en Convergència. Nada de eso es un partido y una de las explicaciones del ascenso del populismo de derechas es la ausencia de partidos políticos de izquierda.

Un partido no va de abajo a arriba o, por lo menos, no va solo en esa dirección. Un partido no solo recoge las demandas de la sociedad, sino que ofrece organización e ideología. Es decir, un sistema de pensamiento que sirve para analizar la realidad. No para inventarla ni para deformarla. Una ideología, la que sea, permite analizar fenómenos como la pujanza del modelo economíco asiático (China-California) o los movimientos migratorios y establecer un programa que no esté pendiente de la última encuesta o que busque parecidos en propuestas contrarias. La ideología permite ver las relaciones de poder o los flujos de capital. Así, pueden analizarse debates emocionales, como la gestación subrograda. Si uno no tiene ideología y va dando bandazos o no entra en determinados debates deja espacios vacíos que son los que llena el populismo de derechas.

Usando una metáfora que se comprenderá tanto en Ferraz como en La Morada, un partido es Apple. Hay muchas empresas que venden teléfonos, baratos, caros, sofisticados, simples, grandes, pequeños, pero Apple ofrece más: un mundo propio. No solo un sistema operativo, sino un universo particular que no comparte con el resto. Apple no duda. No hace encuestas sobre si su batería tendría que durar más o sobre la capacidad de sus chips. Ofrece. Necesitamos oferta política. Con urgencia.

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