Los farmacéuticos son gente honrada

En plena discusión sobre horarios comerciales, el liberal ABC echa el freno madaleno al hablar de las nobles farmacias.

Al margen de la cuestión del derecho al libre establecimiento de empresas que hay en la Unión Europea en virtud de los Tratados, la cuestión de fondo reside en este caso en el hecho de que se está tratando un tema de salud, siempre sensible para los ciudadanos, y no es lo mismo liberalizar la distribución de energí­a eléctrica que las farmacias que, en algunas zonas rurales y barrios marginales de las ciudades, realizan una verdadera labor de cohesión territorial que correrí­a serio riesgo de desaparecer si este terreno se deja al libre arbitrio de grandes empresas que, normalmente, se mueven por criterios de rentabilidad.

Sonroja leer: “al libre arbitrio de grandes empresas que, normalmente, se mueven por criterios de rentabilidad”. ¿Y éso es malo?, ¿y es malo siempre?, ¿hay que porteger todo el comercio o sólo el de los amigos?

Y sonroja aún más: “otro de los argumentos que esgrimen los farmacéuticos españoles es que, en tanto que profesión liberal que son, quieren tener la oportunidad de trabajar por su cuenta, en sus farmacias, y no para multinacionales”.

Claro, los panaderos, también. Y los ferreteros y los fruteros y los carniceros. En general, todo el mundo prefiere trabajar en su tienda que en el Opencor pero no todo el mundo tiene el mismo acceso a los medios de comunicación y a los cí­rculos polí­ticos de decisión.

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