Kiosko

Voy al kiosko y, mientras mi hijo juega con una de las wii-fine que hay en el lateral, entro en la pantalla táctil para configurar mi periódico semanal. De la primera pantalla, donde están las empresas de comunicación, pido el resumen de noticias de El Paí­s, el semanal de la sección Benavente de El Correo de Zamora, el de los corresponsales de La Vanguardia y el video-blog de los de la Ser (Ridao, Solés, Patiño, Arce, Pastor y Del Pino). Entro en El Mundo, donde escojo el blog de Quico Alsedo; en Público, donde selecciono los dos reportajes publicados esa semana sobre el P2P, y en ABC, donde marco uno sobre internet por satélite. También selecciono otro de El Paí­s sobre el Caucaso pero le pido a la pantalla guardarlo en una carpeta aparte en la que también meto lo que ha publicado Paco Veiga en su blog sobre el tema. Entro en aleph, un buscador que mezcla selecciones de expertos con popularidad y escojo su antologí­a sobre el tema. En la tertulia del viernes se habló sobre las autonomí­as y busco reportajes sobre sistemas polí­ticos descentralizados. Marco un reportaje publicado en el Times (con traducción), otro del Der Spiegel (también con traducción) y un estudio de la Fundación Alternativas.

Saco el móvil y enví­o al kiosko lo que he ido seleccionando durante la semana, lo publicado por Enric Juliana en La Vanguardia, por Enric González en El Paí­s y por Miguel Ángel Aguilar en El Paí­s, Cinco Dí­as y La Vanguardia. La pantalla me ofrece al resto de columnistas del dominical, Elvira Lindo, Juan Cruz y Javier Rioyo. Selecciono ‘marcar como spam’ y sigo. Dejó el menú general y entro en el de revistas donde selecciono un artí­culo sobre la Constitución de Cádiz de Clí­o y las ediciones completas de Gigantes del Basket y Más allá. Paso a mi menú personal. Escojo la selección que hace Manolo Portela para su agenda de prensa y los artí­culos que Vallí­n ha mandado esta semana por correo y que no he podido leer (quitando claro, a Arcadi Espada, para el que no existe traducción).

Como la tarjeta de crédito sigue sin funcionar, pago con el sistema de voz. Le digo a mi hijo que vaya acabando. Mientras se imprime, entro en el menú de música y cine. Del segundo, busco las descargas patrocinadas y selecciono ‘Ultimatum a la tierra’. Del primero, me bajo las recomendaciones que me han mandado Martiarena y Remartí­nez. Me pide la pichilla pero le indico que me lo mande al servidor de casa. Un ruidito me avisa de que está a punto de salir mi periódico semanal, algo con aspecto de libro que leeré durante toda la semana entre el metro, la cama y el baño. Le digo a mi hijo que acabe. Es la última, papá, me dice.

PD: Lo escribí­ este verano, mientras estaba con una historia de ciencia-ficción llamada Yo maté al último periodista (que, como todas las cosas que escribo, quedará incompleta).

Hoy leo está información de Julia Arévalo para EFE:

‘Niiu’, un diario cuyo contenido se escoge en Internet y se recibe impreso en casa

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El rotativo Niiu nace de la idea de permitir que el lector se “componga” desde Internet diariamente el periódico que desea recibir en su casa: tiene 20 páginas para rellenar a su gusto y, de momento, tiene 17 periódicos alemanes -como el Bild- y de otros paí­ses para elegir. Con cabecera personalizada y un precio de 1,8 euros, reducido a 1,20 para estudiantes, Niiu confí­a en atraer al lector joven y aspira a captar mercado en Alemania y, después, el internacional.

“Los grandes temí­an que les quitáramos clientes”, admite Serdeczny, que explica que éstos reciben un pago por cada página impresa para Niiu y, eventualmente, tendrán que asumir un reparto de los ingresos publicitarios.

Niiu da un paso más allá en la propuesta del portugués I, que destierra las clásicas secciones de los periódicos y busca una audiencia “sofisticada” dispuesta a pagar bien por noticias impresas.

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Otra propuesta reciente parte de la República Checa: Naseadresa está a medio camino entre el periódico local y la red social Facebook con la idea de concentrarse en la noticia más cercana, aunque ésta sea el cumpleaños de un vecino o las clases de danza del vientre del barrio. El proyecto piloto, iniciado en cuatro distritos checos, consiste en el lanzamiento de semanarios impresos y páginas web junto a la apertura de un “café” en el que los periodistas están accesibles para el ciudadano. En 13 semanas, Naseadresa subió de 4.500 a 18.000 suscriptores de pago y logró 50.000 visitantes en sus webs, datos que superan a los rotativos tradicionales en la zona-piloto, según el responsable de Estrategia Roman Gallo, quien está convencido de convertir a este medio en el de mayor circulación del paí­s en 2011.

Ya no estamos (perdón por repetirme) en una sociedad de producción donde el centro de la economí­a es el producto, sino en una sociedad de consumo donde el eje se ha trasladado al acto psicológico del consumo, en el que entran la decisión, la satisfacción, la distinción, etc… No se venden cosas, sino experiencias. La gente quiere su periódico.

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