Hagan juego, señores

Los tipos que salieron del pueblo envueltos en alquitrán y plumas regresan al casino vestidos con trajes cortados a medida. Hey, dice el sheriff, no tenéis nada que hacer aquí­ si no nos enseñáis vuestro dinero. Los tipos buscan en sus bolsillos y sacan unos papeles que el sheriff entrega al dueño del casino. Después de examinarlos, éste pone un telegrama a la ciudad para comprobar si es verdad que el gobernador avala a los tahures. Reciba la respuesta, le dice al pianista que se ponga a tocar, les dice a las chicas que comiencen a bailar y grita: hagn juego, señores.

PD: No se roto la dinámica ni se ha depurado el sistema; sólo ha llegado un jugador más grande. Aunque no haya pasado en occidente en las últimas décadas, los paí­ses también pierden la confianza y también quiebran.

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