FeliPPe

Nadie ha mirado la agenda. No solo el momento, que une la abdicación del Rey con las elecciones europeas y condicionará, se quiera o no, futuras decisiones con futuros resultados electorales. También, la puesta en escena.

La primera foto conjunta fue en El Escorial, con militares y curas, en un acto de la Orden de San Hermenegildo. Blanco y negro coloreado. Su primer discurso es junto a la Presidenta de Navarra, una de las responsables del hundimiento de las cajas, a la que no se hace ninguna referencia. Sí, a que su hija recibirá los títulos del heredero; es decir, mirada de élite.

Si la coronación es el 18 de junio, su primer acto puede ser el 19, el Corpus Christi, una celebración de mantilla y peineta, cuyo acto más importante es en Toledo. Imaginemos la foto.

Ayer, Antoni Puigverd alertaba en La Vanguardia del peligro de que el PP se apropie de la monarquía, igual que hizo con la Constitución: FeliPPe. En los 90, el Gobierno de Aznar convirtió el texto, hasta entonces lugar de encuentro, en un arma que formaba un bloque político, los constitucionalistas, en el que había gente que quedaba fuera. Lo que no está en la Constituión es imposible, se decía, no existe. El proceso catalán hay que entenderlo dentro de esa dinámica.
Lógicamente, las instituciones constitucionales, monarquía incluida, comenzaron a perder apoyo, un proceso en el que la crisis solo ha sido catalizador. El que piense que esto se soluciona con dos puntos de PIB no ha entendido nada.

El PP lo intentará, pero es probable que no sea necesario porque nadie ha mirado la agenda. Si no hay un cambio, si no hay menos peinetas, uniformes y frurfrú de sotanas, si no hay una cierta ruptura con las viejas élites, el nuevo rey no tardará en quedar incluido dentro de la vieja política. Y caerá con ella.

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