El error Julio Rodríguez

Existen cuatro bases militares históricas de EEUU en España: Torrejón, Zaragoza, Morón y Rota. En esas tres comunidades (Aragón, Andalucía y Madrid), la militancia contra esa presencia y su alianza militar (OTAN) es parte de la formación ideológica de una parte de la población. No sólo se celebran marchas anuales o manifestaciones, sino que hay chapas, carteles o pegatinas configurando el escenario habitual de un grupo: la pared de la asociación de vecinos, la carpeta del instituto o una vieja camiseta de papá. Es decir, la militancia contra la OTAN forma parte de lo que se conoce como socialización política primaria. Sobre todo, en las personas de más de 40 años.

Podemos presentó al general de la OTAN Julio Rodríguez en dos de esas comunidades: Andalucía y Aragón. En ambas no salió como diputado. En la primera de ellas, Rodríguez incluso perdió el escaño por Almería que sí había logrado el abogado David Bravo. No hay que ser muy inteligente para entender por qué ha fracasado Rodríguez. Basta con mirar un mapa y no creerse superior a las personas a las que uno se dirige.

Pedirle a un aragonés de izquierda que vote a un general de la OTAN es plantearle algo más parecido a una traición personal (el cartel de la sede, la camiseta de papá) que un debate político, algo muy propio de una formación que, desde el inicio, se ha desarrollado, más que como un proyecto político organizado, como un grupo espiritual en busca de adhesiones emotivas. En el caso de Andalucía, también hay que conocer la historia y, por ejemplo, tener en cuenta las relaciones de la izquierda andaluza con los países árabes, en especial, con Libia.

Tras Andalucía y Aragón, Julio Rodríguez desembarca en Madrid. Se insiste en no mirar el mapa, despreciar la historia y, sobre todo, no tener en cuenta a qué personas quiere uno dirigirse. Es probable que ya haya renunciado a la expansión y sólo busque el equilibrio interior, evitar ser devorado por la lucha entre facciones. Podemos ya sólo se mira a sí mismo, ya es un proyecto a la defensiva. Es decir, un nicho, como anticipaba Belén Barreiro. Las próximas elecciones municipales y autonómicas no traerán buenas noticias y es probable que el deseo de cambio quede pendiente de un hilo llamado Manuela Carmena. Perseverar en el error Julio Rodríguez puede incluso cargárselo.

PD: Una de las cosas buenas del actual periodo político es la ausencia de militares en política, algo habitual en la historia de España. Conviene tener en cuenta que Julio Rodríguez puede abrir la puerta a otra gente de otro signo que se presente con otros partidos.

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