El capitán borracho sale de la sentina

Hace unos dí­as escribí­a:

“Haber esperado, no haber aprobado el plan al mismo tiempo que el resto, o haber retirado los presupuestos, habrí­a situado a España en un titular aparte. Y, en una crisis de confianza, lo que menos conviene es llamar la atención”. 

Más vale llegar a tiempo que rondar un año. Si los señores del fresh banking hubieran recibido la inyección hace una semana, habrí­a sido una más del plan de vacunación. Como no fue así­, hoy todo el mundo habla de ellos e, incluso, tienen que explicarse. Y, en una crisis de confianza, no hay nada peor que tener que explicarse.

El PP querí­a que España llamara la atención y, por eso ha salido tocado. Ignacio Camacho no lo entiende porque cae en el mismo error y habla de “Gobierno contra las cuerdas de la crisis, asfixiado y exánime, con las ideas agotadas”. Hay una escena de las novelas de Stevenson. Mientras la travesí­a es plácida, el capitán borracho es encerrado en la sentina; cuando llega la tormenta y hay que doblar el cabo de Hornos, se va a buscar al capitán, que es el único que puede manejar el timón. ¿Cuál es el error de Camacho? Pensar que, en el mundo, sólo existe España. ¿Qué ha pasado con los lí­deres en Europa?, ¿qué ha pasado con las oposiciones?

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