Desinencias II

La semana pasada se habló mucho de desinencias y del lógico reflejo en el lenguaje de las estructuras de poder. Las estructuras cambian y las nuevas quieren que el cambio se produzca cuanto antes en el lenguaje; el problema es el tiempo. Al contrario de lo que se dijo, la lengua no es democrática (al menos, no directamente) ni refleja lo que se habla (al menos, no directamente). La lengua ha de servir para entenderse y los cambios tienen que pasar por el tamiz del tiempo, que es democrático, pero no impulsivo. Ay, el tiempo, el lento paso de las estaciones es el mayor enemigo de la posmodernidad. Quizá por eso hay tantas ganas de cambio climático. 

Por el interés que despertaron las desinencias, me llamó la atención el enlace que apareció en la parte superior de mi correo. Pinchándolo, llegúe a esta página con este titular.

nosotras

Tremendo. Judit Pérez considera que alguna de las mujeres que salen con minifalda parecen busconas; putas, vamos. Buscón es un tipo que hurta rateramente o estafa con socaliña pero una buscona es una puta. Pero el problema no es la desinencia (el diccionario se cambiará) sino el uso; el problema es no considerar a que las personas, siempre, tienen derechos individuales no sancionables por los demás.

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