Cuento pornoeconómico

El cuatro de mayo de 1983 entra en vigor el Real Decreto 1067/1983 que regula las salas especiales de exhibición cinematográfica, las salas X. Jesús Franco está montando Lilian, La virgen pervertida y decide no cortar los fotogramas más explícitos. La estrena en 1984. Aunque hoy nos parece soft, fue la primera película porno española.

Hasta 1987, Franco dirige once más. Es un loco solitario. Nadie se lo toma en serio. Nadie se lo cree. En 1988, deja de haber películas españolas en los cines. Apenas se rodaba y las trabas legales hicieron que a los distribuidores les saliera más rentable comprar paquetes en el extranjero que lanzar al mercado un producto nacional.

Años después, la compañía sueca Private, dedicada al porno, decide instalar su sede corporativa en Sant Cugat del Vallès. Probablemente, es la empresa española más importante del sector audiovisual.

Fin.

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