Cosas que es probable que pasen el año que viene

Se tratará de convertir la deuda autonómica y municipal en estatal (hispabonos) y la deuda privada, en pública (recapitalización). Si se consigue, aumentará la tensión sobre nuestra economía; si no, también.

Habrá una reforma laboral de choque con reducciones en las cuotas a la seguridad social y del impuesto de sociedades. Se crearán nuevas deducciones y ayudas al empleo. Las rebajas de impuestos no provocarán un aumento significativo de la actividad económica pero sí, un descenso en la recaudación.

Se recuperarán viejas medidas de estímulo como la deducción por compra de vivienda o el plan prever.

Se compensará la morosidad a las empresas (de las administraciones autonómicas y locales) con amnistías fiscales sobre dedudas al estado central.

La tensión, el descenso en la recaudación y la recesión global llevarán a la economía española a sus peores datos (por fin se llegará a la cifra de cinco millones de parados) que se achacarán a la herencia recibida y serán la excusa para lanzar nuevas leyes laborales y de servicios públicos y subidas regresivas de impuestos.

Se subirá el IVA y la mayoría de tributaciones locales.

El nuevo marco laboral extenderá la indemnización de 20 días por año trabajado con un máximo de doce mensualidades, la desvinculación de sueldos e inflación y la desaparición de los convenios de sector. Se tenderá a facilitar la apertura de grandes superficies y desregularizar horarios.

Se reformará el estatuto del empleado público.

Habrá un nuevo marco en la sanidad que potenciará la cooperación público-privada. Entre otras cosas, se permitirá el alquiler de instalaciones y la cesión de personal. Se establecerá el copago. Se reformará la Ley del Aborto para que la interrupción del embarazo deje de ser un derecho y una decisión privada.

Habrá un nuevo marco en la educación que potenciará la cooperación público-privada. Entre otras cosas, se permitirá que empresas privadas gestionen instalaciones públicas. Sobre todo, en la universidad, donde habrá una subida generalizada de tasas.

Habrá un nuevo marco en la prestación de servicios públicos donde se tenderá al control de los receptores para descolgar al mayor número de ellos y a la gestión por parte de organismos de caridad, a poder ser, católicos, y la participación de voluntarios.

La Ley de Dependencia sufrirá una transformación que, básicamente, significará traspasar la responsabilidad de la atención y la gestión de los fondos a organismos de caridad, a poder ser, católicos. La recepción de los servicios dejará de ser un derechos reclamable para pasar a ser discrecional.

Deje un comentario