Ciclos

La semana pasada descubrí­ que mi ex compañero del Sport Santi Giménez tiene un blog en ADN sobre el Barí§a. Se llama Salid y disfrutad, que es -dice el mito- lo que Cruyff dijo a sus jugadores antes de la final de la Copa de Europa frente a la Sampdoria en Wembley. No me sorprendió el tono hiperderrotista generalizado porque el soci es ciclotimico y sadomasoquista; una de las frases más repetidas camino del Estadi es avui patirem, hoy sufriremos. Quise poner un poco de realidad señalando que no me parecí­a tan terrible: terceros en Liga, semis de Copa de Europa y Copa del Rey (no hay muchas más temporadas en el Barí§a con este cuadro). El Milan de Kaká no se ha metido en Champions (aunque han ganado las elecciones italianas) y el Bayern de Toni y Riví¨ry no ha arrancado en Europa. Fui vapuleado. El aficionado tiene un cabreo colosal y, ante la percepción de que todo es una mierda y que hay que demolerlo o quemarlo, no hay nada que hacer. Creen, además, que la travesí­a del desierto será dura olvidando que nadie gana siempre y que, en la derrota está la semilla de la victoria y viceversa. Son los ciclos del fútbol. Y la polí­tica cada vez se parece más al fútbol.

Hoy, parece que al PP le esperan años y años sin tocar poder. Debilitado en su tarea de oposición, dividido internamente y sin la ayuda del engranaje de la crispación parece incapaz de siquiera importunar al Gobierno que, además, opta por reducir los lí­os (territoriales y de salvación de la humanidad), aunque se prodigue en frivolidades (la semana pasada, Zapatero celebró una cena de partido en la Moncloa y Chacón nos enseñó a su hijo. No son el Rey y la Infanta, sino el presidente del Gobierno y una ministra). El PSOE, incluso, lanza opas a todos los partidos que tiene cerca: IU, ERC, CiU o PNV. Sólo se le resisten Madrid y Valencia pero, si la división interna del PP se concreta en dos partidos, todo es posible. Todo lo contrario. En estos momentos tan complicado, el PP está poniendo las semillas de su futura victoria. Está soltando lastre personal y polí­tico, está independizándose de los medios, está haciendo un cambio generacional, está escenificando un cambio de actitud y, aunque parezca todo lo contrario, está creando un lí­der con legitimidad (aunque sea por resistencia). Además, los nacionalistas moderados están deseando liberarse de las opas del PSOE y en IU y, sobre todo, en ERC aumentan los que son conscientes de que les va mejor con el PP en el poder.

PD: Dentro de unos años, alguien explicará que estos meses se pusieron las bases del nuevo centro-derecha español. Como dice el trasunto de Rajoy en Maitines: He iniciado un camino largo y complicado del que no veré el final. Pero ellos, tampoco.

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