Cecilias

Las cosas que están a punto de morirse son las que mejor van. Hace años, Bill Gates, entre otros, dijo que el libro tení­a los dí­as contados. Desde entonces, no han parado de crecer las editoriales y las ediciones y Ruiz Zafón o Ken Follet, entre otros, se rí­en releyendo a Bill Gates. También se dijo que la música iba a morir por el top-manta y las redes de intercambio pero, desde entonces, no han parado de surgir salas de conciertos y festivales en los que tocan grupos nuevos, viejos y reciclados. Lo próximo que va a morir es el cine. También por las descargas, dicen. No se dan cuenta de que el formato digital y la velocidad de transmisión permitirá que no sólo haya salas en centros comerciales, sino que los colegios, bibliotecas o salas de conciertos podrán hacer proyecciones. 

Hace meses, llegué al página de un grupo llamado Cecilias, un trí­o femenino de Sabadell. Se habí­an producido una maqueta de temas de pop alegre con letras tristes que me encantó. Las escribí­ y me lo mandarón. Hace unos meses, tocaron en Madrid, fui a verlas y compré otro cd para regalarlo. Es posible que, hace años, hubieran tenido que llevar su maqueta a la discográfica y, allí­, un productor les habrí­a aconsejado cambiar de peinado, acortar la ropa o despedir a Amí lia, la baterí­a, para quedarse en un dúo como Ella baila sola. Ya no hay que pasar por ahí­, al menos, no obligatoriamente. Como ellas, cualquiera puede grabar y colocar sus canciones para que todo el mundo las oiga. 

Lo que muere, lo que ha cambiado y seguirá haciéndolo, es el modelo de negocio porque el poder se ha repartido y, con él, el dinero. La gente quiere probar primero y, si no le gusta, devolverlo después. Por eso, es muy complicado que una gran discográfica cuele un artista prefabricado de forma planificada como pasaba antes. La literatura, la música o el cine no se van a morir nunca. Los que corren peligro son los que lo dicen, los que no se dan cuenta de que los tiempos siguen cambiando. (Publicado el 16 de junio)

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