Capità Collons y el cambio de eje

Para crear una conspiración, es necesario ponerlo todo en una línea. Vamos a ello.

27 de mayo de 2011. Los mossos d’escuadra desalojan al movimiento 15M de la Plaça Catalunya. Su actuación deja escenas muy violentas (el apaleamiento de un señor en silla de ruedas) y una profunda sensación de que el Govern ha actuado con torpeza. El aroma de haber hecho el ridículo (otra vez) es mayor si se compara con la tranquilidad festiva de Madrid. Rubalcaba es ministro de Interior. Tras los sucesos de Barcelona, su resistencia a una actuación policial acrecienta su fama de listeza.

29 de mayo de 2011. La Vanguardia publica un artículo de Enric Juliana titulado Nietzsche en Sol donde, defendiendo la acción frente a la pasividad y, sobre todo, frente a las críticas de la prensa madrileña, se relaciona al conseller d’Interior, Felip Puig con Miquel Badia, Comisario de Orden Público de la Generalitat republicana y conocido como el Capità Collons. El marco supera al mensaje y se establece la sensación que los Mossos están descontrolados.

14 de junio de 2011. Un grupo, supuestamente, vinculado al 15M rodea el Parlament de Catalunya en la sesión de presupuestos. Acosa a los diputados, agrede a alguno y varios miembros del Govern acuden en helicóptero al estilo argentino. Hay graves incidentes. Varios manifestantes denuncian que fueron iniciados por Mossos de paisano. El conseller d’Interior, Felip Puig dice: ¿veis?

29 de febero de 2012. Una protesta contra los recortes en educación termina con graves incidentes. Entre ellos, un coche quemado. Su dueña acusa a los Mossos de haber provocado el incendio acercando un contenedor ardiendo. En este vídeo, hay una cosa rara: las cosas arden tras la llegada de la policía. Seguro que es un problema del cambio de eje, seguro.

29 de marzo de 2012. Una de las manifestaciones de la huelga general termina con incidentes aún más graves que un mes antes. Hay escenas de violencia desmesurada, un niño en medio de la carga policial y, también, el apaleamiento de un señor cojo. Se incendían muchas cosas. Entre ellas, una cafetería. De nuevo, hay infiltrados. Entre ellos, un señor muy voluminoso que destroza profusamente.

30 de marzo de 2012. Felip Puig, que ya había avisado de la presencia de grupo violentos (lógico, viendo los vídeos), habla de la Rosa de foc, la Barcelona del pistolerismo, y pide cambios legislativos. Mano dura.

31 de marzo de 2012, La Vanguardia publica un artículo de Enric Juliana donde leemos:

La Conselleria d’Interior vuelve a ser el gozne de la autonomía. Si la Generalitat no logra preservar el orden, otros tomarán decisiones. Y la gente las aplaudirá. El asunto es de largo alcance y nada doméstico. Barcelona es hoy una encrucijada importante de los (des)equilibrios del sur de Europa. Y Barcelona padece un problema de cultura política. Poca fibra para tanta retórica (arreglar el mundo, federalizar España o, en su defecto, modificar las fronteras interiores de la Unión Europea). Ante la violencia que puede engendrar un nuevo terrorismo, intransigencia o cobarde relativismo.

Orden. Terrorismo. Se menciona la manifestación de Roma del 15-O. 900 manifestaciones en todo el mundo y sólo una con incidentes y, según las denuncias, también fue muy extraña. Felip Puig, que no ha sabido controlar el orden público, ya no es el Capità Collons, sino el gozne de la autonomía. Su cambio de toga resulta más interesante si se recuerda que los incidentes no son nuevos en Barcelona. En 2010, los hubo en una protesta anti-Bolonia y en el desalojo del Banesto. En ambos casos, se pidió la dimisión del conseller d’Interior. Ahora no. Seguro que es un problema del cambio de eje.

1 de abril de 2010. Leemos: El castigo a los vándalos se equiparará al terrorismo. Interior y Justicia impulsan una reforma para que los alborotadores reciban el castigo penal de la ‘kale borroka’. La pena por desorden público se elevará a dos años, lo que permitirá la prisión preventiva

Los cambios legislativos, la mano dura y el orden no serán para los jaraneros habituales (todos, mossos y colaboradores habituales, fichados), sino para toda la gente que proteste por la violencia política que significan los presupuestos presentados el viernes. El reparto de la riqueza no es siempre político; el reparto de la miseria, sí. Como dijo el sabio Portela, a partir de abril, en España se acabarán los problemas económicos, sociales o laborales; sólo habrá problemas de orden público.

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