Al que no está acostumbrado a bragas

Las costuras le hacen llagas. El grupo que gestiona los ritos religiosos católicos decidió convertirse en actor polí­tico y meterse en el debate público con todo su equipaje simbólico, incluido su bien más preciado, el calendario. La pérdida de la virginidad polí­tica siempre es muy satisfactoria porque cuenta con el factor sorpresa; después, llega la rutina del debate diario, los ataques, las argucias, el debate y la transacción, vamos, la polí­tica. La semana pasada, IU-ICV presentó una propuesta para reprobar al Papa por sus afirmaciones sobre el preservativo. Se trata de un texto similar al aprobado por el Parlamendo de Bélgica y que también se está estudiando en otros paí­ses. El Vaticano afirma “no entender” y la clave, aunque no lo sepa, nos la da hoy La Razón: la mayorí­a piensa que el Congreso no es sitio para debatir las declaraciones de los lí­deres religiosos. Los que piensan lo contrario son los lí­deres religiosos que, en los últimos años, han querido que se debatieran en el Congresos sus declaraciones sobre las leyes. Ellos se cambiaron de papel para ganar batallas que, como siempre sucede en la historia, hacen perder la guerra. Ellos sabrán.

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