Agujero negro

Leemos esta historia ufológica:

La vida de este sirio nacionalizado español, casado con una zamorana y padre de tres hijos, se quebró el martes 13 de noviembre de 2001. Dos policí­as le detuvieron y condujeron esposado hasta los calabozos del cuartel madrileño de Canillas donde estuvo incomunicado durante cinco dí­as en aplicación de la ley antiterrorista. Todaví­a sueña con aquellas interminables horas en las que le filmaron en ví­deo, tomaron sus huellas y desprendieron del cinturón, el reloj y los cordones de sus zapatos para que no se suicidara. Era sospechoso porque dos miembros de Al Qaeda a los que no conocí­a compraron su local de decomisos en Lavapiés (Madrid).

Primer error, la policí­a se equivocó. Mardini era inocente y el juez Baltasar Garzón decretó su puesta en libertad, pero su fotografí­a apareció en varias televisiones de cobertura nacional como uno de los ocho miembros de Al Qaeda que habí­an ingresado en prisión. Desdc el sofá de su casa, un adosado en San Martin de la Vega (Madrid), observó extrañado el segundo error. «¿Se imagina usted la sensación de ver tu fotografí­a en la televisión con una voz en off que habla de los terroristas que han ingresado en prisión? Y yo estaba libre», recuerda Mardini.

La inmediata consecuencia de aquel dislate fue la pérdida de su puesto de repartidor de Coca Cola. Luego, la mirada desconfiada y a veces inquisitiva de algunos de sus vecinos de San Martí­n de la Vega. «Fue muy duro. Caí­ en una larga depresión de la que todaví­a no me he recuperado», apostilla.

Cadena de errores

Cuatro años después cuando parecí­a que la pesadilla se habí­a terminado se produjo el tercer error. El 10 de marzo de 2005, un dí­a antes del primer aniversario del 11-M, el teléfono de Mardini sonó compulsivamente. Sus amigos le avisaron que su rostro habí­a vuelto a salir en televisión. í‰l mismo lo habí­a comprobado también. Telemadrid emití­a el documental titulado 11-M, historia de un atentado, producido por El Mundo TV, productora del diario del mismo nombre, y ahí­, tras la imágenes de los suicidas de Leganés, apareció Mardini identificado como dueño de la casa de Morata de Tajuña donde los terroristas montaron las bombas que asesinaron a 191 personas en los trenes de Atocha. Su fotografí­a permaneció en pantalla un minuto y un periodista de El Mundo le presentó como el propietario de la vivienda de los asesinos.

A la misma hora del mismo dí­a la imagen de Mardini apareció en las cadenas de televisión Canal 9 de Valencia, Canal 4 de Baleares y TV de Galicia a las que la productora habí­a vendido su reportaje. Cerca de 600.000 personas vieron el documental. Después el diario El Mundo lo vendió en formato DVD en los quioscos de toda España y luego en Internet.

El cuarto error no tardó en llegar. El 11 de marzo, 24 horas después, la fotografí­a del «terrorista» Mardini reapareció en las pantallas. En esta ocasión en el Debate de Telemadrid que se celebró después de la emisión de la segunda parte del reportaje sobre la matanza en el que la productora acababa de rectificar su error del dí­a anterior mediante una nota que apareció en pantalla. Una nueva depresión apartó a Ahmad del trabajo durante meses, pero el sirio español tuvo fuerzas para demandar a la televisión pública y a la productora por intromisión al derecho al honor y a la imagen.

PD: Ahmad Mardini, ¿el mardini?; ¿cómo ha podido El Mundo confundir al lateral milanista?

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