¿Por qué dicen debate cuando quieren decir que se haga lo que yo digo?

A la mayorí­a de la gente, no le gusta la democracia y, por eso, existe; la democracia, digo. Vamos poco a poco. Uno por uno, casi todo el mundo, todo el mundo si nos referimos a España, está convencido de tener razón y de saber cómo se arreglan los problemas, todos los problemas, en un santiamén. Si no lo lleva a cabo es por alguna conspiración en forma de intereses poderosos o, más habitualmente, por falta de tiempo. Quizá me he pasado. Puede. Sobre lo que no acepto enmienda es sobre la explicación de la segunda parte de la sentencia inicial. Uno por uno, casi todo el mundo, todo el mundo si nos referimos a España, está convencido de que el otro no tiene la razón y, aún más, de que no tiene ni puta idea de cómo se arreglan los problemas. Ahí­ está la clave de la democracia que, como hemos dicho al principio, no gusta. Y se dice.

Nadie va pidiendo por ahí­ que venga un dictador (o casi, como veremos después); el deseo de acabar con la democracia y con su motor y gasolina, la polí­tica, se disfraza de otras cosas. Uno de los disfraces más comunes es el “gran debate”. Cuando alguien quiere que se haga algo sin pasar por la molesta democracia pide que se abra un debate como si estuviéramos en Corea del Norte y fuera necesario un permiso especial para convocar unas jornadas o hacer un ciclo de conferencias. Abrir un debate quiere decir que se haga lo que yo digo sin pasar por ninguna discusión ni debate ni cualquier otro proceso democrático y que, además, otro cargue con el coste polí­tico de esas decisiones.

Dos ejemplos. Los empresarios (y los grupos afines y alfiles; los segundos se mueven en diagonal y cobran en vertical) dicen que hay que abrir un gran debate sobre la polí­tica laboral queriendo decir que el gobierno tiene que hacer la reforma del mercado de trabajo que a ellos les venga bien. Las eléctricas (y los grupos afines y alfiles) dicen que hay que abrir un gran debate sobre la energia nuclear queriendo decir que quieren que el gobierno haga lo que ellos dicen (que no es tanto que no se cierre Garoña, como que se les pague más por la moratoria nuclear y, en general, por la luz). 

El debate se produce siempre porque estamos en una sociedad democrática. Unos dicen unas cosas; otros dicen otras y se vota teniendo en cuenta lo leí­do, lo escuchado y lo visto siempre teniendo en cuenta la sentencia con la que se abrí­a esta entrada. Zapatero se presentó a las elecciones diciendo que iba a cerrar las nucleares que fueran terminando su vida útil. Si alguien quiere otra cosa, que se presente a las elecciones diciendo que no las va a cerrar y que, aún más, va a abrir 50 nuevas para que España deje de ser dependiente energéticamente, se creen miles de puestos de trabajo y desaparezca la factura de la luz. Y que diga dónde las va a hacer. Y a ver qué pasa. Serí­a un gran debate.

PD: Nunca habí­a visto una llamada a la dictadura tan explí­cita como la que hoy leemos en la tercera de ABC firmada por el jurista Antonio Garrigues Walker con el tí­tulo brumoso de íšltima advertencia.

El pacto, ya. No existe otra alternativa digna, aunque a algunos pocos les moleste la idea o piensen -ello se aplica a los dos partidos mayoritarios- que la confrontación les interesa más que el pacto para sus intereses electorales venideros, olvidando que cuando el interés colectivo está en juego y en riesgo, el derecho a discrepar desaparece.

Joder, seguro que no quiere decir lo que parece (habla de la economí­a) pero se le parece mucho. El último párrafo es muy interesante:

Estas son las ventajas de un pacto general que el estamento polí­tico tiene que asumir e impulsar desde ahora mismo. Sólo así­ podrá recuperar la credibilidad que ha ido perdiendo como consecuencia de su excesiva radicalización, su alejamiento de las realidades y la tolerancia frente a un proceso de corrupción que empieza a tener caracterí­sticas leucémicas.

Es el ‘Viva el Rey, muera el mal gobierno’, que siempre ha alentado los pronunciamientos españoles. Ahora el Rey es el buen pueblo que, claro, no tiene nada que ver con la radicalización ni con la corrupción.

1 comentario sobre “¿Por qué dicen debate cuando quieren decir que se haga lo que yo digo?”

  1. Mr. P dijo:

    “que España deje de ser dependiente energéticamente”

    España no tiene llacimientos de combustible nuclear, por lo que seguiriamos sinedo dependientes del exteriro, aun incluso si de repente dejaramos de depender del petroleo y del gas.

    Y si se refirieran a que importamos electricidad… eso dejamos de ahcerlo hace unos años, ahora somos exportadores.

    PS: Es muy tarde y tengo que irme, la informacion que corrobora lo que digo está en internet (en menéame ,por ejemplo, ha sido portada varias veces), siento no poder poner enlaces

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