Conversaciones con Josh Lyman en Barcelona (el Quim)

Vuelvo a encontrarme con Josh Lyman en Barcelona. í‰l está de vacaciones con Donna y yo he ido a una reunión de cosas del baloncesto. Ellos acaban de salir de la Boquerí­a y llevan varias bolsas llenas de variedades de setas. Yo voy a la Central para comprar libros en catalán y que no se me olvide la única lengua que he llegado a aprender. Le cuesta reconocerme pero me saluda como “el jodido pesimista” y me presenta a Donna como “el único europeo que no creí­a en Obama”. Me los vuelvo a llevar dentro del mercado y pido en el Quim cap i pota y bacalao con escalivada. Me preguntan qué es lo que he pedido y me limito a informar como el periodista de sucesos que siempre quise ser: carne y pescado.

-Fallaste, tí­o. Ganamos

-Sí­ pero no tengo tan claro que yo fallara.

-Joder, fue una victoria apabullante. No tuvieron ninguna oportunidad. En todas las encuestas de Joey Lucas sólo hubo una en la que el viejo se acercó. La que se hizo cuando el ataque de los rusos. Hubieran necesitado la III Guerra Mundial.

-Quizá no tanto; quizá habrí­a bastado con algo más de jaleo. No mires los votos electorales; mira los populares estado a estado.

-¿Qué te crees tí­o?, ¿que estamos todo el dí­a con el queso de Jackson? Ya lo hemos mirado y ni en los estados más duros el viejo tuvo posibilidades de ganar.

-Menos de 20.000 votos en Carolina del Norte, poco más de 20.000 en Indiana y 200.000 en Ohio. Son 46 votos electorales.

-El viejo hubiera tenido 219 y nosotros, casi 100 más.

-Ganasteis de un pelo, Josh. 5 puntos en voto popular. Un candidato impecable que ganó todos los debates frente a una pareja salida del Saturday Night Live que nunca supo qué campaña hacer.

-Eres un jodido cenizo. ¿Eres el puto Philip Roth o qué? Hicimos una campaña que está siendo estudiada en todo el mundo. Estoy aquí­ porque me han invitado para explicarla. Hemos creado a un tipo que tiene el mundo a sus pies; todo el mundo quiere ser Obama. Acabamos con las campañas sucias  y ofrecimos ilusión, esperanza y amor por el paí­s.

-Vale, vale. Yo sólo te digo que Lehman no va quebrar todas las campañas electorales. Y que quizá Rove decida volver algún dí­a.

La mención al mago negro de Bush hace que se le hinche la vena de la frente y decido parar. Espero a que él retome la conversación.

-¿Te gustan las campañas sucias?

-Yo creo que hay que defenderse y hacer como que no pasa nada o pensar que las chorradas no influyen en el voto no es defenderse. Es suicidarse.

-¿Crees que tendrí­amos que haber usado el embarazo de la hija de Palin?

-Creo que no lo tendriais que haber descartado tan rápido. Mira, el domingo mi padre dijo que en España serí­a imposible que hubiera un presidente como Sarkozy. Un tipo que accediera a la presidencia en segundas nupcias y con cinco hijos, dos de él, dos de ella y uno en común.

-Joder, ese tipo lo tendrí­a jodido en Kansas.

-Depende.

-¿De qué?

-De si es republicano.

Me hago el interesante pidiendo la cuenta.

-Mira, aquí­ el partido que, en teorí­a defiende los valores tradicionales es el PP. En su cuadro dirigente hay un hombre que se casó después de rumores de homosexualidad, un divorciado, una mujer que se casó en el extranjero en una ceremonia civil y una mujer divorciada que tuvo un hijo por inseminación.

Josh abre los ojos como si hubiera visto a Ainsley Hayes entrar con un informe legal.

-Si ese grupo estuviera en el partido del gobierno, que es de centro-izquierda, tendrí­amos a los medios parecidos a la la Fox recordándolo todo el dí­a.

-Ya, nosotros no hacemos esas cosas.

-Pero nos las hacen.

-Eres el jodido Bruno Giamelli.

-No, nunca te harí­a enfadar y nunca trabajarí­a para Vinik, aunque se parezca a Hawkeye Pierce.

Pago y le propongo una invitación a comer.

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