No se dirime cómo funciona la justicia, sino quién tuvo la culpa

El maestro Juliana suele sostener que España tiene un sustrato católico. Sin él, sin el sentimiento religioso de culpa, no se puede entender la huelga de jueces. ¿Por qué ahora? Porque se les ha acusado de la muerte de una niña y es una culpa insoportable. Hay que trasladar la culpa, de una manera evidente, a otro lado, al excesivo trabajo, a la ausencia de sistema informático o a la politización. Da igual, a algo.

El juez responsable, Rafael Tirado, usa argumentos emotivos, abstraciones (la verdad) o la confrontación (solos-ellos) porque lo que se dirime no es cómo funciona la justicia, sino quién tuvo la culpa.

“¡A la huelga!, todos, sin miedo, sin odio, sin rencor, vamos a decirle al ciudadano la verdad. Sigo insistiendo, no estamos solos y ahora les toca a ellos. Mis hijos han dicho: ‘Papá, p’alante‘. Y su padre no va a dar ni un paso atrás”.

No entiendo que sea sancionado sin tener en cuenta las consecuencias de su dejación porque es una vuelta a la ley religiosa en la que se sancionaba el hecho (robo, adulterio, profanación) sin tener en cuenta las circunstancias y consecuencias porque lo importante era que el hecho era pecado. La ley civil, iniciada en Roma, no sancionaba el hecho abstracto, sino las circunstancias concretas. No hay pecado sino delito y cada caso es diferente. La ley religiosa dice que al que roba se le corta la mano; la civil, que depende lo que haya robado a quién, cómo o lo que haya hecho con lo obtenido.

El juez es responsable pero no culpable porque la culpa es una categorí­a religiosa. Pero, ay, el sustrato católico.

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