En la Comunidad de Madrid, todo es semiótica

Leemos:

60.000 nuevas señales de tráfico para las carreteras madrileñas

Todas las señales irán con una ‘M’ roja con estrellas

La noticia aparece discreta en la prensa de hoy; primero, porque la prensa local de Madrid cree que es nacional, y segundo, porque no ha sido la Generalitat quien quiere poner las cuatro barras en las señales. Ni es Carod-Rovira quien está de viaje por la India.

Evidentemente, la oposición deberí­a preguntar si es este el momento de gastarse el dinero en este tema. El consejero se anticipa ofreciendo sus explicaciones. Seguimos leyendo:

“Estimamos que se completará en un plazo aproximadamente de 10 años”, apostilló el consejero, quien añadió que la sustitución de las señales no supondrá ningún coste adicional.

“No habrá coste adicional porque es lo que ya tenemos presupuestado para construcción y conservación de carreteras”, explicó Echeverrí­a [es decir, deberí­a apostillas la oposición, que se va a ahorrar en seguridad vial], al tiempo que añadió que en el caso de las tres primeras ví­as donde se va a poner la nueva marca tampoco va a suponer ningún coste para la Comunidad de Madrid puesto que han sido las empresas concesionarias las que han decidido instalar los nuevos modelos.

Lo que nos lleva al tema principal: ¿quién hace las señales?, ¿quién las pone?, ¿qué accionariado tienen esas empresas? ¿cómo ha sido el concurso?, ¿desde cuándo estaba previsto?, ¿por qué ahora?, ¿a quién se está salvando con estas señales? En la Comunidad de Madrid, todo es semiótica.

PD: ¿Por qué está Esperanza Aguirre de viaje?, ¿para qué los columnistas puedan decir de aquí­ unos meses que ella  sí­ se mueve en contraposición a Rajoy, que sólo es capaz de irse a Canarias durante la cumbre del G-20′7? Quizá. 

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