Cuidado, la misericordia de Dios nos persigue

Leemos:

Gramsci abrazó la fe antes de morir

El arzobispo De Magistris señaló: “La misericordia de Dios nos persigue santamente”.  

A Gramsci le persiguió muy santamente:

El proceso a veintidós imputados comunistas, entre los cuales incluí­an a Umberto Terracini, Mauro Scoccimarro, Giovanni Roveda y Ezio Riboldi, inicia en Roma el 28 de mayo de 1928; el presidente del Tribunal Especial Fascista, instituido el 7 de febrero de 1927, es el general Alessandro Saporiti y tiene por jurados cinco cónsules de la milicia fascista. Gramsci es acusado de actividad conspirativa, instigación a la guerra civil, apologí­a de rato e incitación al odio de clase.

El ministerio público Michele Isgró, en conclusión de su requisitoria, declara que «por veinte años debemos impedir a este cerebro funcionar» y de hecho Gramsci, el 4 de junio, es condenado a veinte años, cuatro meses y cinco dí­as de reclusión; el 19 de julio alcanza la cárcel de Turi, en provincia de Bari

El 8 de febrero de 1929 obtiene finalmente lo necesario para escribir e inicia la escritura de sus Quaderni del carcere. Desde 1931 Gramsci sufre una grave enfermedad, el morbo de Pott, además de principios de tuberculosis y de arteriosclerosis, y puede obtener una celda individual, busca de reaccionar a la detención estudiando y elaborando reflexiones propias polí­ticas, filosóficas e históricas, sin embargo las condiciones de salud empeoran y en agosto Gramsci tiene una imprevista y grave hemorragia.

El 30 de diciembre de 1932 muere la madre y los familiares prefieren no informarle. El 7 de marzo de 1933 tiene una segunda crisis grave, con alucinaciones y delirios: En Parí­s se constituye un comité, del cual forman parte, ente otros, Romaní­ Rolland y Henri Barbusse, para obtener su liberación junto con la de otros detenidos polí­ticos, pero sólo hasta el 19 de noviembre Gramsci es transferido a la enfermerí­a de la cárcel de Civitavecchia y luego el 7 de diciembre, en la clí­nica del doctor Cusumano en Formia, vigilado tanto en la recamara como al externo.

El 25 de octubre de 1934 viene acogida por Mussolini la petición de libertad condicional pero no es libre de sus movimientos, en tanto que se le impide ir a curarse a otro lugar, pues el gobierno temí­a una fuga; solo el 24 de agosto de 1935 puede ser transferido en la clí­nica “Quisisana” de Roma. Está en graves condiciones: además del morbo de Pott, a la tisis y a la arteriosclerosis, sufre de hipertensión y de gota.

El 21 de abril de 1937 Gramsci adquiere la plena libertad pero está ya graví­simo en el hospital: muere al alba del 27 de abril, con apenas cuarenta y seis años, de hemorragia cerebral . Incinerado, al dí­a siguiente se efectúan los funerales, a los cuales participan sólo el hermano Carlos y la cuñada Tatiana: Las cenizas fueron inhumadas en el cementerio del verano y de aquí­ transferidas al cementerio acattolico de Roma.

Lamentablemente, en los 32 Cuadernos de cárcel, 2.848 páginas, escritos desde el 8 de febrero de 1929 hasta agosto de 1935 no hay ni rastro de la persecución de la misericordia de Dios. Gramsci fue más rápido.

Deje un comentario