Dolor de corazón

El maestro Enric Juliana siempre recuerda que, aunque todo esté lleno de ateos, este es un paí­s católico. En La España de los pingí¼inos señaló que el más grave error del PP fue echar la culpa del 11-M al PSOE, ví­a Carod-Rovira, y pensar que quienes lo votaban o habí­an votado iban a aceptarla. Ay, la culpa. Lo recordé cuando alguien señaló la desmesura de la protesta de los secretarios judiciales (y jueces) porque no era la primera vez que se imponí­a una sanción similar. La explicación está en el sentimiento católico de culpa; se ha culpado a la secretaria judicial y al juez de la muerte de una niña y el colectivo se rebela para echar la culpa a la falta de medios, al empedrado. La culpa, la cuestión es la culpa.

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