Nosotros no hacemos esas cosas

Me encuentro en el baño de la convención republicana con Josh Lyman, que está trabajando en el equipo de Obama.

-Joder, Josh, va fuerte la Palin -le digo.

-Las elecciones no son este mes, sino en noviembre. Todo el mundo tiene su momento de gloria y más cuando va con el culebrón a cuestas. Pero ahora llega septiembre, la rutina, pagar las facturas, la tarjeta de crédito, la hipoteca… La clase media está jodida y le vamos a ofrecer soluciones e ilusión.

-¿Otra vez minimizando el discurso ideológico?, ¿no has leí­do a Lakoff?

-Me sale Lakoff por las orejas. Tengo a Toby todo el dí­a con el puto barbas arriba y abajo. 

-Y aún no tenéis claro que hay gente que no vota según sus intereses, sino según los valores, que está de acuerdo con las bajadas de impuestos aunque les dejen sin quimioteraria.

-Pero ahora tenemos una idea muy fuerte, el cambio. La gente sabe que ha sido la peor administración en muchos años y quiere cambiar. McCain es una tercer mandato de Bush; es McBush.

-Eso es lo mejor que os he oí­do. Pero te digo una cosa, los socialistas franceses también pensaban que podí­an ganar porque la gente estaba cansada de Chirac, ¿te acuerdas?

-¿El de la napia como una aleta de tiburón y que hablaba como si se estuviera comiendo una patata frita? 

-Justo. Y era cierto, la gente querí­a un cambio. Lo que no adviertieron los socialistas franceses era que el cambio iba a venir del mismo partido de Chirac, Sarkozy.

-¿No me estarán comparando con un francés?

-No me parece una buena metáfora en un lavabo

Nos quedamos callados hasta que acabamos de mear. Mientras nos lavamos las manos, vuelvo a insistir.

-Le buscaréis las cosquillas a la Palin, ¿no?

-El jefe no no lo ve claro.

-Joder, con lo de la investigación, el partido de la independencia y lo del embarazo de la hija, ¿no lo ve claro?

-Lo último, ni tocarlo; órdenes directas.

-Sabes que, si fuera al revés, os dirí­an que no se puede confiar en una persona que no es capaz de liderar su familia, que no se puede confiar en una persona que no es capaz de inculcar sus valores a su familia, que no se puede dejar el gobierno de millones de americanos en manos de alguien que no es capaz de controlar a cinco. La metáfora de la familia, Lakoff no hace más que repetirla.

-Ya lo sé.

Josh se me acerca y se toca la sobredespejada frente antes de apuntarme con el dedo í­ndice.

-¿Qué crees, capullo, que no me gustarí­a? Te crees muy listo por escribir en tu puto blog consejitos para todo el mundo pero no lo sabes todo; hay cosas que no se pueden hacer.

-Ellos lo harí­an.

-Ya. ¿Qué quieres que te diga?

Abre la puerta y se vuelve.  

-Sólo te puedo responder lo que siempre me decí­a Leo: nosotros no hacemos esas cosas.

Y se va sin que pueda darle recuerdos de mi mujer para Sam.  

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