Yo lo vi todo

Las vacaciones le han sentado como dios a Rafael Reig. Después de varias cartas magistrales en Público, nos regala un curso de cómo se cuentan las cosas partiendo de una de las figuras claves en el periodismo sin información, el testigo ovni.

El arranque es fantástico; el resto, lo mejora.

Contar cosas 

El otro dí­a escribí­ un artí­culo sobre el STP, el Sí­ndrome del Testigo Presencial. Con algún ejemplo reciente, intentaba definir esta terrible patologí­a clí­nica.

El testigo intenta explicar a otros algo que ellos no han visto y él sí­. ¿Qué hace? Recurre a la comparación con algo que ninguno de los dos haya visto jamás. Formidable, así­ queda todo mucho más claro. La prensa informó, por ejemplo, de que un guardia civil aseguraba que el accidente era “lo más parecido al infierno que he visto en mi vida”. Así­, ¡cómo no hacerse una idea¡ ¿Quién no conoce el infierno y todaví­a lo recuerda? ¿Quién no ha sido Orfeo más de una vez? Este hombre, sin ir más lejos, habí­a visto otras situaciones parecidas al infierno tal y como lo recordaba, pero ninguna tanto como ésta. Al dí­a siguiente, a su vez, los familiares aseguraron que “vivieron un infierno”, a causa de la falta de información. Y así­ sucesivamente.

El testigo presencial es una figura carismática, entrañable y folclórica. Si hay una explosión de butano, la vecina aquejada de STP decidirá explicarnos cómo lo que pasó, pero elegirá siempre compararlo con algo que ella no conoce ni nosotros tampoco: un bombardeo aéreo, pongamos. O la explosión de una granada.

Haber estado allí­ no garantiza que uno sea capaz de contarlo.

El resto, aquí­.

PD: El STP es la base de una de las historias de Alfred Hitchcock presenta; se titulaba Yo lo vi todo. Me acuerdo porque pocas veces me dejaban quedarme a ver la tele después de cenar.

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