Mientras tanto

Reconozco que tengo debilidad por la inteligencia cargada de cierto cinismo, no derrotismo ni mala hostia, que cada dí­a muestra Enric González. Leí­amos ayer. 

Ayer a mediodí­a se informó sobre la muerte de José Luis Pérez Barroso, vecino de Esparreguera (Barcelona). El señor Barroso reprendió el pasado dí­a 17 a tres gamberros menores de edad. Los jóvenes, al parecer, le siguieron y le agredieron, causándole una herida en la cabeza. Tras una semana en el hospital, la ví­ctima falleció el dí­a 24. Los menores, dos de ellos con antecedentes, fueron detenidos y puestos en libertad. ¿Se imaginan la que podí­a haber liado alguna otra cadena con ese material? Un elemento complementario: la pareja del señor Barroso es Francesca Fosalba, alcaldesa socialista de Esparreguera y, si no recuerdo mal, antigua empleada de TV-3.

Quizá la misma alcaldesa pidió que la tragedia fuera abordada con discreción. En cualquier caso, se evitaron las declaraciones furiosas de los vecinos (sólo se recogió un testimonio, una vecina entristecida pero cabal) y las conclusiones apresuradas: los hechos son todaví­a confusos, demasiado como para ponerse ya con los linchamientos de rigor.

Intuyo que en España acabará ocurriendo como en el Nueva York de los ochenta, y que la tolerancia y el buenismo se transformarán en severidad extrema contra el delincuente. Mientras tanto, prefiero que los informativos, como ayer en TV-3, se limiten a contarme qué ha pasado, sin comerciar con el dolor y la rabia de la gente.

Mientras tanto.

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