En los mcdonals no te hacen reducciones al Pedro Ximénez

Leemos en PRnoticias que diversas organizaciones están protestando por el tratamiento informativo del accidente. Hay quejas de la poca preparación de los profesionales, del exceso de emoción, de la falta de opiniones fundamentadas y del acoso sin respeto. ¿Qué esperaban? Los periodistas, como cualquier otra profesión, funcionan con rutinas. Si hay una rutina que establece que hay que buscar la hstoria humana, implicarse en el sufrimiento de las ví­ctimas dejando que se explayen frente a la cámara y lo importante no es quién hace las declaraciones sino qué declaraciones sean, esa rutina no va a cambiar de un dí­a para otro.

Tengo un conocido que leí­a y lee con deleite El Mundo (y otros) cuando sus informaciones se refieren a los gobiernos socialistas; no le importa la calidad de la información ni cómo se consigue. En una ocasión, otro medio informó de algo relacionado con su trabajo con falta de rigor y veracidad. Se quejó. ¿Qué esperaba? En las hamburgueserí­as dan hamburguesas; uno no puede llegar con su bandeja y pedir ensalada de crujiente de queso de cabra y tempura de verduras. Si hay comida-basura, la hay para todos; si se han instalado las rutinas del periodismo basura, se concretarán siempre.

Las quejas son estas:

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) ha apelado esta mañana a todos sus asociados y ‘muy especialmente’ a los editores, a los directores y los jefes de redacción para que, en el ejercicio del derecho y el deber de informar, tengan presente el equivalente y simétrico derecho a la intimidad y el respeto al dolor. ‘La credibilidad y la reputación del periodista se construyen en situaciones lí­mite como ésta, en las que la sociedad y los ciudadanos necesitan información, pero también la mayor consideración’, han señalado esta mañana.

La entidad presidida por Fernando González Urbaneja ha requerido a los editores, jefes de redacción y redactores para que los contenidos informativos sobre la catástrofe aérea de Barajas ‘no sean objeto de tratamiento en espacios de entretenimiento o por profesionales sin la experiencia y capacidad que exigen situaciones de esta naturaleza’. Dicen que representantes de familiares de las ví­ctimas han pedido a la entidad que conminen a los periodistas a respetar el ‘dolor y a su intimidad y que se evite cualquier acoso o presión para obtener declaraciones e imágenes, así­ como su reproducción reiterada en los medios’.

¿Situaciones lí­mite?, ¿respeto al dolor?, ¿se refiere a esto?

El 11 de marzo de 2007, un periódico [El Mundo] le hizo un regalo muy especial a la familia de Laura. Sin su permiso, colándose en el hospital a base de engaños, dos reporteras consiguieron fotografiar a Laura en su estado actual, escarbaron en su pasado, confundieron su presente, desoyeron el ruego de sus padres por mantener intacta la intimidad de su hija y publicaron tres páginas en las que, con un derroche de sensibilidad, calificaron a Laura como “la muerta en vida”. Cuando Álvaro llamó al periódico para quejarse, la respuesta lo dejó más estupefacto aún: “Es que tu hermana es un personaje público”. (El Paí­s)

Laura Vega no pudo impedir que un medio de comunicación se «colara» en su habitación en la Unidad de Daños Cerebrales de una clí­nica de Madrid para tomar fotografí­as de su estado fí­sico. No lo pudo impedir porque está en estado vegetativo, en coma, desde el 11-M. Laura no pudo, por tanto, pedir a los representantes de «El Mundo» que abandonaran su habitación, que respetaran su intimidad y su voluntad de no querer salir en ningún papel. Desde aquella fecha, Laura depende de dos enfermeras y de su familia las veinticuatro horas del dí­a.

Ayer, en el Tribunal, su hermano denunció los hechos. El pasado 11 de marzo, con motivo del tercer aniversario de la matanza, «El Mundo» sacó, sin su consentimiento y en un amplio reportaje, dos fotos de Laura «en su situación actual» y «aportaba datos y valoraciones sobre ella y mi familia que no se correspondí­an con la realidad», según el testimonio de su hermano. El dí­a del reportaje dos periodistas se habí­an colado en el hospital asegurando al director del centro que querí­an hacer un trabajo sobre las Unidades de Daños Cerebrales de España. Cuando la información, que evidentemente no respondí­a a lo que «El Mundo» habí­a dicho, se publicó, el hermano de Laura se puso en contacto con la periodista que la firmaba y la explicación que ésta le dio, según el entorno del joven, es que Laura «era un personaje público». (ABC)

Alvaro también expresó su queja por el contenido y la oportunidad del reportaje que el suplemento CRONICA de EL MUNDO publicó sobre su hermana el pasado 11 de marzo. Y cuando terminó de hablar, ya no entraba la luz por las ventanas. (El Mundo)

Pero volvamos a las quejas recogidas por PRnoticias.

El viernes el presidente de la Asociación de Usuarios de Comunicación (AUC), Alejandro Perales, criticó el ‘acoso y la presión’ de los medios de comunicación a los familiares de las ví­ctimas del accidente aéreo del pasado miércoles y reprochó el ’sensacionalismo y la falta de respeto’ que han mostrado algunas de las informaciones.

En este sentido, Perales citó varios ejemplos de comportamientos negativos registrados en los medios tras el accidente, como la ‘búsqueda incesante de testimonios’, justificada, a su juicio, por el enví­o masivo de periodistas a los lugares de la tragedia y la falta de información generada durante el verano. ‘Los medios sienten tal necesidad de ofrecer datos constantemente, que, a veces, no distinguen entre información real e información basura’.

No distinguen entre información real e información basura, ¿se refiere a esto? Todas las portadas son de El Mundo.

el Mundo

El Mundo

El Mundo

Y otra queja más.

El Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC), ha recomendado a los medios de comunicación seguir un código de protección de la intimidad de los afectados por el accidente del miércoles en Barajas. Señalan que para preservar la intimidad y el dolor de las ví­ctimas y sus familias ‘no debe fomentarse el culto a la emoción ni la espectacularización de la información’. Para ello, los medios deben prescindir de la información ‘rutinaria o superflua que no añada valor informativo o que pueda resultar dañina para los afectados’, y sustituirla por ‘intervenciones especializadas de personas o instituciones’.

¿Culto a la emoción?, ¿se refieren a esto? Ambas portadas son de ABC.

ABC

ABC

Ay, la emoción, la exposición de la intimidad y la exhibición de dolor; qué bien viene de vez en cuando. 

PD: Las ví­ctimas. Una de ellas dice: primero nos convirtieron en un muestrario que enseñar en las manifestaciones del odio los sábados por la tarde. Más tarde, en un ariete para castigar al presidente del Gobierno. Ahora, ya sólo servimos para teñir de sentimentalismo un pobre discurso electoral.

Volvamos. Si hay comida-basura, la hay para todos y siempre. Ni Arzak hace bigmacs ni en los mcdonals te hacen reducciones al Pedro Ximenez. Tampoco la preparación de la cocina es la misma ni los contratos ni los materiales ni las servilletas. No hay cambios. Se han aplicado las mismas rutinas.

Leemos en Público:

La cadena de televisión argentina Todo Noticias (TN) emitió el pasado jueves por la noche, el dí­a siguiente del accidente, una información donde aseguraba tener la transcripción de las últimas frases que se cruzaron el comandante del JK5022 y su copiloto en la cabina del avión poco antes de estrellarse, junto a los otros 170 ocupantes del aparato. El noticiero incluso presentó, en un texto impreso en pantalla sobre fondo azul, ese supuesto diálogo, con las exclamaciones, los insultos, los puntos y las comas. La noticia, al dí­a siguiente, desapareció de la página web de la cadena de noticias argentina, pero alguien grabó la pieza y la subió al portal de ví­deos YouTube. Durante todo el fin de semana, el ví­deo circuló a través de Internet, en foros y blogs; donde los internautas le dieron escasa credibilidad. Hasta que ayer lunes, la Cadena Ser abrió sus informativos y su página web con el siguiente titular: “El fiscal investigará la veracidad de la grabación de un canal argentino con la supuesta conversación de los pilotos”. Tras la SER, varios diarios digitales -como elmundo.es- y algunas televisiones también se hicieron eco de la supuesta noticia.

La información de la Ser, y la posterior bola de nieve, obligaron a intervenir al Gobierno, al fiscal y al titular del juzgado número 11 de Madrid. Todos tení­an algo que desmentir. El fiscal, Emilio Valerio, negó en declaraciones a Público que hubiera ordenado “investigar nada de eso”, en contra de lo que sostuvo la Ser durante todo el dí­a. El juez titular del caso, Javier Pérez, también desmintió que hubiera ordenado investigar el asunto.

Por último, un portavoz del Ministerio de Fomento se vio obligado a cortar el bulo del todo. “Con los datos que hay ahora mismo”, la supuesta conversación entre el piloto y el copiloto del avión siniestrado es “absolutamente falsa”. El departamento que encabeza Magdalena Álvarez va a comunicar la emisión de ese supuesto diálogo al Fiscal General de Estado por si fuera constitutivo de delito. “No se puede alarmar así­ a la gente”, indicó el portavoz.

El autor del falso reportaje, Guillermo Lobo, reconoció a Público que la conversación no provení­a de la caja negra, sino de una “fuente militar” que le proporcionó “tres palabras” con las que él recreó el supuesto diálogo entre el comandante y el piloto.

Fuente militar. Tres palabras. La ufologí­a aplicada al periodismo.

Ojo. Guillermo Lobo, como Ramí­rez, tiene un compromiso. Afirma: ”doy fe que mis compañeros y yo somos así­: apasionados por las noticias, nos comprometemos con la verdad sea dura, linda, fea, atroz”.

Leemos en el blog que Arcadi Espada tiene en El Mundo:

Esta noticia del digital ha sido durante muchas horas la más leí­da del periódico. Es perfectamente normal, porque al público le interesa el ocultismo más que nada en este mundo, y ya no digamos las ciencias ocultas vinculadas con al muerte de decenas de personas en un accidente aéreo. Pero al mismo tiempo es perfectamente asombroso porque se trata de una noticia falsa, y que revela su falsedad a poco que el lector medite dos segundos sobre ella. ¿Cómo no van a hacerse públicas conversaciones que pueden resultar decisivas para aclarar las causas de un accidente? Las conversaciones las conocerán los instructores de la investigación (de hecho, probablemente, ya las conocen) y las conocerá el público, porque las conclusiones de los instructores serán públicas. Lo que puede que el público no conozca serán las transcripciones completas de las conversaciones, y en especial aquellos fragmentos que no tengan relevancia investigadora. Si, por ejemplo, alguno de los dos desventurados tripulantes se encomendó a dios.

PD: Arcadi Espada pedí­a hace tiempo la trazabilidad de la noticia. Lo mismo que el de las patatas fritas tiene que informar de si ha usado aceite de oliva o el ganadero tiene que decir lo que han comido las vacas. Podrí­a comenzar por el ex ufólogo de los agujeros negros que trabaja en su periódico, el del libro.

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