Ser un cabrón

Leemos la siguiente información de agencia en el Diario de Cádiz:

Médicos italianos piden la retirada de ‘Anatomí­a de Grey’ y ‘House’

La presidenta de la federación Nacional de Colegios de Médicos explica que los guiones de ambas series están desinformando a la población

A los médicos italianos no les hacen ni pizca de gracia las ironí­as de House, ni tampoco les enternecen los idilios amorosos de Meredith Grey, ni siquiera se emocionan con las tensas situaciones que se viven en los pasillos del County General.

Los facultativos transalpinos se quejan de la falta de rigurosidad médica en los guiones de series tan éxitosas como Anatomia de Grey, House, Urgencias o Scrubs. Los motivos del enfado vienen por el mal reflejo de la práctica médica y piden que las cadenas italianas se abstengan de emitir las series.

Annalisa Silvestro, presidenta de la Federación Nacional de Colegios de Médicos explicó que “estos programas están enseñando a los telespectadores formas inexactas de aplicar la medicina”, y añadió que “están desinformando” a la población, según explicó al Hollywood Reporter.

Estas ficciones américanas -más algunas italiana- están en posesión de la productora de Silvio Berlusconi, Mediaset, o del canal italiano RAI, y sus nuevas temporadas se esperan para septiembre. Ni la RAI ni Mediaset han hecho declaraciones sobre el cambio de la programación por estas protestas.

A los colectivos no les gusta su representación . A los arqueólogos no les gusta Indiana Jones, los periodistas nos reí­amos de los horarios oficinescos del Crónica de Coronado y, claro, los médicos están cabreados con las series de médicos. ¿Hay que explicar la diferencia entre ficción y realidad? Parece que sí­. Seguro que tiene que ver la salida del armario que ha experimentado la vida normal a través de un estuario en el que confluyen realities donde se accede a la Fama, documentales donde se accede a la Cultura y tragedias donde se accede al Recuerdo. Lugares todos, Fama, Cultura y Recuerdo, antes restringidos y ahora globalizados.

Annalisa Silvestro no precisa qué formas inexactas de aplicar la medicina enseñan las series de médicos pero no creo que se refiera a la principal: la implicación. Todos los médicos de las series (como los policí­as, abogados o periodistas) desarrollan una empatí­a desbordada (e insana) hacia los victimarios. Todos ellos, incluso los cí­nicos como House o Vilches, viven como propios los dramas y, en medio de un polvo, siguen pensando en su trabajo y son capaces de dejarlo a medias, el polvo, para acudir a la UCI en mitad de la noche. Pero esos médicos 24 horas son ficción ¿Hay que explicar la diferencia entre ficción y realidad? Parece que sí­. A no ser que la realidad busque converger con la ficción y los médicos, policí­as, abogados y periodistas (y polí­ticos y público en general) no sepan hacer su trabajo, vivir en el caso del público en general, sin implicarse o, lo que es peor, piensen que su único trabajo es implicarse.

PD: Pedro Vallí­n sostiene que “es imprescindible no albergar sentimiento alguno por el victimario, y, si se siente con ellos, es imprescindible deshacerse de esa empatí­a para hacer un buen trabajo”. Alguien le dice que “para hacer éso hay que ser muy cabrón”. Responde: ”yo lo soy; un cabrón que sabe hacer su trabajo. Lo importante no es sentir el dolor ajeno sino respeto por él y, a menudo, es incompatible lo uno con lo otro, aunque parezca una paradoja”. Esta última frase es, redundando, imprescindible; respeto, coño. 

2 comentarios sobre “Ser un cabrón”

  1. Beatriz dijo:

    El problema de los que no sienten empatí­a alguna por las ví­ctimas es que no la sienten por casi nada o casi nadie….Porque no sentir empatí­a TAMBIEN hace que se puedan publicar fotos como las que se pusieron en portadas de TODOS los periódicos y revistas nacionales tras el 11M.

    Los cabrones están en todos los lados. Y además, ¿qué es un buen trabajo periodí­stico??? Lo de 11M lo fue?

  2. Beatriz dijo:

    Ah…y por cierto, cualquier que haya visto la serie de House y Hospital Central, sabrá que ni House ni Vilches sienten empatí­a por sus pacientes….sienten empatí­a, y hasta idolatrí­a por sí­ mismos, por sus carreras, su éxito, su reputación……Nada de empatí­a hacia el paciente

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