Que te vaya bonito
Hoy leímos la estremecedora información de Pilar Álvarez:
Gutiérrez Aragón anuncia su retirada
El primer pensamiento que viene es: ¡vaya hombre!, se ha puesto malo. Sin embargo, la cosa viene demasiado pequeña, sobre todo, teniendo en cuenta de que es agosto. Hay truco.
Allí estaba él y, a unos metros, su película. Copiada. En el top manta, al día siguiente del estreno. Una funda fina, una fotocopia de mala calidad y Todos estamos invitados (2007) a tres euros. Debió poner una cara como de interés, porque el vendedor se la ofreció. “¿Quiere usted comprarla?”. “No, no”. Manuel Gutiérrez Aragón (Torrelavega, Cantabria, 1942) se negó en redondo, claro.
¿Quiere usted comprarla? porque no la vendo ni padios, añadió el mantero. Si aceptamos la fecha de 2000 como inicio del Top Manta, MGA debería haber visto otras cuatro películas suyas allí: Una rosa de Francia, La vida que te espera, El caballero Don Quijote y Visionarios. Si no les suenan; a mí, menos, que sólo voy a ver episodios de Star Wars. El mentor de la mafía mantera debió pensar que una peli sobre el País Vasco tendría su público sin fijarse en nada más, por ejemplo, en el argumento o en la dirección. La noticia sigue:
“Es una competencia con la que no hay tu tía”.
No señor. La gente no va al cine porque haya top-manta porque, desde que existe la banda ancha, los dvds regrabables, los discos duros externos y los televisores putamadre, la gente no compra en el top-manta, donde las pelis no se ven o se ven mal, las comparte en la red. Pero el problema no es la piratería porque el pirateo en el cine es bastante menor que en la música (y aún menor en la TV), algo palpable en las crecientes secciones audiovisuales de los comercios donde encontramos (para rebatir preventivamente el argumento de que la gente sólo ve Star Wars) packs de Mizoguchi o Renoir (o MGA). El problema del cine es que es muy caro. Una familia de cuatro, como la de servidor, tiene que pagar 28 pavos en la entrada y otro tanto en diversos alimentos cuyo precio aumenta un 1000% en el trayecto del supermecado que hay al otro lado de la acera. Por esas cantidades, uno va a ver películas muy buenas o cuya inversión técnica justifique los medios técnicos de la sala. Las intimistas pueden verse en casa y las malas, como bien sabe MGA, no se ven (si no tienen promoción).
Pedro sostiene que las entradas no deberían costar siempre lo mismo porque las películas no valen lo mismo y un día añadió: y las españolas, aún menos, porque ya las he pagado previamente. En lo primero tiene algo de razón y, en lo segundo, mucha. ¿No se podría hacer algo para que la entrada costara menos o tal sistema impediría la discrecionalidad del reparto?
El director y guionista recordaba ayer esta anécdota incómoda minutos después de anunciar a bocajarro que sopesa dejar la dirección. “Bueno, es una cosa que todavía no me gustaría que contárais pero… considero que a mi vida cinematográfica debe ponerse fin, pienso que es mucho mejor poner uno el punto final que no que te lo pongan”.
A tenor del recibimiento de sus últimas películas, los espectadores están de acuerdo con esa decisión.
Para Gutiérrez Aragón, con 26 títulos y varios premios a sus espaldas, sería “espantoso” verse obligado a hacer una película que no le gustara. “Me quedan muchas cosas que contar pero las puedo contar en privado”, señaló ayer en una rueda de prensa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, donde participó en la proyección de su película Visionarios (2001), con Eduardo Noriega, Ingrid Rubio, Emma Suárez y Karra Elejalde.
Pero no le parece espantoso hacer, desde hace unos diez años, películas que no le gustan a nadie más que a él. Gente como John Ford, Alfred Hitchcock o FF Coppola han tenido que hacer películas que, en principio, no les gustaban, sólo porque estaban en su contrato o tenían que pagar las deudas. Es posible que el problema del cine español esté reflejado en este párrafo: tipos que creen que tienen algo que decir y que, además, no han de dar cuentas a nadie porque disponen de acceso a los circuitos de financiación.
Una de las críticas que encontramos sobre Visionarios (Mateo Sancho Cardiel en labutaca.net), quizá la más dura, dice: se centra en historias secundarias y totalmente irrelevantes y crea un fresco absurdo, carente de interés. Consigue además sacar las peores interpretaciones vistas por ahora de sus actores protagonistas. Es una de las peores películas del cine español reciente. Joder.
“Más o menos pienso que esto se acabó, el cine me ha dado mucho y estoy muy agradecido y muy contento pero creo que se debe poner punto final en algún momento”, añadió el premio Nacional de Cinematografía en 2005. No quiere tener que enfrentarse a rodajes más cortos. Está acostumbrado a hacer películas en “ocho o nueve semanas” y no podría dejarlas listas “en cinco”, explica.
Cielos, el gran problema de alguien que tiene tanto que contar se reduce a 21 días. Parece una broma cuando no hay muchos directores en EEUU que puedan decidir la duración de sus rodajes.
Retirarse debe de ser una decisión difícil. Quizá por eso ayer quiso dejar una puerta abierta: “No es un juramento ante la Biblia, si me arrepiento me arrepentí, no tengo que dar cuentas a nadie”.
Que te vaya bonito.
13 de August, 2008 - 4:44 pm
Ummm…veo que este director no es santo de tu devoción. Seguro que no es porque no le da trabajo a la ínclita Pilar Bardem…abanderada de las causas justas…Justas/Justicia tal y como ella la entiende, claro está.
Este tipo no será “amigí¼ito” del de la turba de imbéciles (refiriéndose a la derecha), un tal José-Luis Cuerda…joder, como sigamos así me voy a tener que cambiar el nombre, entre este “ejemplo cultural español” y el José-Luis Rodriguez Zapatero…están dejando mi pobre nombre a la altura del betún.
Nunca me ha gustado que me llamaran por mi apellido, no por nada especial, si no pq prefiero el nombre (que me gusta), máxime desde que estoy en Pucela, que casi todo el mundo me conoce por el…pero viendo la situación, no voy a hacer mucha fuerza para que utilicen el nombre…de momento me vale el apellido. Que país! (y no lo digo por el diario independiente(-mente dependiente)que también, sino por el país, país/patria/nación, “conceto” discutido y discutible. Amén.
JL
PD: hay otra razón, además de la que das, esto es, la económica, que también influye en el descenso de espectadores del cine español: QUE ES UNA PUTA MIERDA. Aunque alguno crea que hace “obras de arte”, eso sí, con el dinero de todos, así si sale mal, compartimos las pérdidas. Si es que eso de privatizar beneficios y socializar pérdidas…no es solo cosa de los empresarios negreros…nooo, eso quien mejor lo pone en práctica son los culturetas progres. Cine, cine, cine…más cine por favor (pero del bueno).