Periodismo basura II

Ayer, tuvimos una entrega de periodismo basura. Leí­mos:

La Mesa del Turismo denuncia que relegar el castellano daña la imagen del sector

como suele suceder, no hay datos. Sólo, un problema creado con acusaciones sin concretar de cuestiones que ya resuelve la legislación actual. El texto decí­a:

La diversidad lingí¼í­stica autonómica ocasiona problemas en cuestiones como la señalización de carreteras y aeropuertos» y porque «en varias comunidades autónomas no se respeta la cooficialidad de los idiomas, lo que supone una dificultad en los viajes tanto para los turistas nacionales castellanohablantes como para los extranjeros». Problemas a los que se suma, denuncian, «los perjuicios ocasionados por el carácter disperso de la legislación autonómica relacionada con el turismo».

¿Qué carreteras, qué aeropuertos están mal señalizados?, ¿qué comunidades no respetan la cooficialidad?, ¿por qué no se denuncia?, ¿qué perjuicios se han producido?, ¿cuántas reservas se han cancelado anticipadamente?, ¿cuántas quejas se han recibido?, ¿cuánto ha disminuido el turismo en las comunidades que no respetan esa cooficialidad?

La continuación es igual de difusa: 

Félix Arévalo, secretario general de la Mesa del Turismo, ha explicado a este diario que la iniciativa parte de un razonamiento «de sentido común. El comunicado no responde a planteamientos técnico-académicos que no nos corresponden, ni a un papel polí­tico que, por supuesto, tampoco nos atañe. Simplemente, nosotros debemos dar las mayores facilidades posibles a nuestros clientes, lo que es extensible a cualquier empresa privada, y en esa obligación nos topamos con dos cuestiones objetivas que suponen una rémora: las señalizaciones de carreteras, estaciones o aeropuertos. El turista llega con su guí­a y sus mapas y se encuentra con carteles que no se corresponden con su información. Además, lo habitual es que el visitante tenga alguna noción de español, que es una lengua con cientos de millones de hablantes, y no con conocimiento de las otras lenguas peninsulares. Por eso queremos dejar constancia de que el hecho de que en muchas ocasiones no se respete la cooficialidad del castellano, que es lo que está ocurriendo, no beneficia a nuestro sector».

Sigue sin cuantificar los perjuicios y tampoco nos dice qué turistas se han encontrado con qué carteles que no responden a su información. Entiendo que a Félix Arévalo le gustarí­a que todo el mundo hablará inglés, francés, alemán y, además, que tuviera el cuerpo y las ganas de pasarlo bien de los efebos y efebas del llorado Noche de Fiesta de José Luis Moreno. Y, lo más importante, que no cobrara. Pero no es así­. í‰l vive en un mundo real y deberí­a tener más cuidado como secretario general de un actor institucional en sus posicionamientos que, si piensa que no son polí­ticos, es que es un ingenuo y la ciudad no es para él. Si el perjuicio existe, el mercado lo controlará y, si después de que el mercado lo controle la gente que vive en esas comunidades insiste en elegir esas polí­ticas en elecciones, es su problema. Son mayorcitos. í‰l se llevará el kiosko a otro lado y santas pascuas. Pero, antes de llevárselo, deberí­a hablar con Funcas que augura un crecimiento del turismo en España hasta, por lo menos, 2020.

PD: Y, por favor, ¿dónde compran sus folletos los turistas de Arévalo?

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