Salud

Uno de los sectores con más futuro es la seguridad. Una sociedad que, a pesar de vivir en el tiempo más cambiante (o quizá por ello), rechaza la incertidumbre pagará gustosa por tener certidumbres: dónde están mis hijos, qué enfermedades tendré o quién es mi vecino. Esta semana, la Comisión Europea ha dado luz verde al turismo sanitario dentro de la UE. Se imponen las compañí­as de bienestar integral: chequeos, gastronomí­a, cultura y put@s, seguridades y trascendencias. Ya lo intuyó Houellebecq.

PD: En sus páginas finales, Cinco Dí­as (Marta Molina, Marta Matute y Manuel Casamayón )recogí­a esta semana na mesa redonda del sector de la salud con el tí­tulo:

Pólizas de salud: o más caras o a la carta

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Las principales empresas sanitarias privadas coinciden en el vaticinio: el sector seguirá creciendo en 2008, y lo hará alrededor del 9% tras varios años registrando dos dí­gitos y anotando alzas de entre el 10% y el 12%.

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Este problema -la falta de rentabilidad- tiene su origen en la carrera que las grandes aseguradoras sanitarias emprendieron hace unos años. Su objetivo: ofrecer pólizas más baratas y captar el mayor número posible de clientes [algo conocido como competencia]. En definitiva, hacer volumen y fidelizar.

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Ha llegado, pues, la hora del cambio. Los expertos reunidos proponen recurrir a la imaginación y reinventarse. ¿Aumentar los precios de las pólizas o vender seguros a la carta? Las dos cosas. ¿Bajar los costes? Mientras sea posible, sí­. ¿Ayudar a gestionar la pública? [¿Ayudar?] 

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Se tratarí­a de hacer seguros a la carta. Por ejemplo, una póliza que cubra la asistencia ginecológica, la atención dental y las revisiones urológicas. “Muchas españolas estarí­an dispuestas a pagar una pequeña cantidad de dinero [se llama impuestos] por poder realizarse una mamografí­a sin tener que esperar doce meses” [es decir, que para que este negocio sea rentable, el servicio público tiene que ser ineficaz], insiste Enrique Abad, de Adeslas. En fin, fomentar aún más la complementariedad [¿complementariedad?] de la prestación pública y la prestación privada.

(….)

Juan Abarca, director general del grupo Hospital de Madrid, se muestra escéptico sobre la capacidad de los gestores para reducir costes. ‘”No hay que olvidar que casi el 60% de nuestros gastos corresponden al personal [que serán reducidos por la directiva de las 60 horas que permitirá tarifar como normales las horas extras], y nuestros ejecutivos, que no son otros que los médicos, son los únicos directivos de empresa que gastan lo que les da la gana”, advierte con sorna.

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Juan Abarca añade una propuesta más: ‘Gestionar un pedazo de la sanidad pública’. A los Abarca no les ha interesado hasta ahora acercase a las ofertas de Esperanza Aguirre, que tan buenos réditos económicos está dando al grupo Capio, pero no descartan hacerlo en el futuro próximo.

La clave de todo es: muchas españolas estarí­an dispuestas a pagar una pequeña cantidad de dinero. Ya está inventado. Se llama impuestos. Los liberales no quieren acabar con los impuestos porque el concepto es insuperable; sólo quieren sustituir al recaudador.  

3 comentarios sobre “Salud”

  1. POCHOLO dijo:

    He visto tu respuesta en “A sueldo de Moscú” y me ha parecido interesante.

    Un cordial saludo

  2. A Sueldo de Moscú: Una foto y una frase dijo:

    […] Pinchen aquí­, aquí­ y aquí­ para hacerse una idea aproximada de en qué consiste el desmantelamiento -que ya no simple privatización- de la sanidad pública madrileña. Por cierto, qué mona va siempre nuestra presidenta. Vaya, han sido dos frases. No tres. Renuncio: la realidad me lleva siempre la delantera. […]

  3. jorgedioni dijo:

    Gracias.

    Devuelvo el saludo

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