Transporte II
El miércoles fui al mercado. El pollero me miró con cara casi de desprecio cuando le dije que sólo quería un trozo para hacer un caldo. ¿Ya tienes comida en casa? Sí, le respondí, me quedan dos paquetes del kilo de filetes de pechuga que me llevé el jueves pasado. Es que va a ser muy gorda. ¿El qué? La huelga. Bueno, sonreí, no será para tanto. Insistió, insistió e insistió y sólo me salvó que en el puesto de enfrente, donde una señora, que se identificó como trabajadora de esos grandes almacenes, indicó: tenemos el almacén lleno; hemos tenido que usar la planta de abajo y no nos cabe nada.
Hoy, la prensa informa del casi fin de la huelga y de la subida generalizada de precios. Este verano, mientras nos bañamos en la piscina del barrio, el IPC se volverá a disparar con idea gubernamental, supongo, de que todo lo que sube baja. Confiemos que el Gobierno no olvide dos normas del patio: todo lo que sube baja menos lo que se encaja y la ley de la botella, el que la tira va a por ella. En fin, lo que ha pasado no era algo tan raro.
El lunes escribí:
Los piquetes del transporte siempre han sido muy duros, sobre todo, en el País Vasco, donde te pinchaban las ruedas a la mínima o te quemaban el camión sin muchos problemas. Porque también siempre ha habido mucho esquirol. Incluso los que alentaban la huelga rezaban porque el camión que tenían haciendo un porte imprescindible no lo pillara algún piquete. De la huelga siempre se salía con una subida de precios pero, los que primero subían, eran los que recibían el porte, los distribuidores, con lo que subían dos veces (como las petroleras), la del miedo y la de verdad.
Desabastecimiento es la palabra. Precedida de miedo, claro; el miedo es clave para que se acepte cualquier cosa. Las cosas comenzarán a estar un poco más caras ya hoy o mañana (la del miedo), por la huelga, ya sabe, a pesar de que los stocks están llenos. Tengo un familiar que sigue dedicado al transporte y el viernes me contó que había dejado de hacer algún servicio porque las grandes distribuidoras tienen los almaneces repletos. La huelga acabará con un acuerdo que tendrá parte de subvención y parte de ajuste de precios y los distribuidores volverán a subir los precios otra vez (la de verdad).
PD: Pero la huelga también deja una buena noticia:
El fiscal investiga si los convocantes de la huelga instigaron la violencia
Examina atestados policiales para acusar o no a Fenadismer
Hubiera estado bien leer esta semana un buen reportaje sobre los sindicatos del transporte. Su origen, miembros, financiación y acciones.
PD2: Sobre el petróleo, leemos esta carta al director de El País de Casimiro Pastor Millán, de Ciudad Real
Algo no cuadra
Como diría un castizo, me he puesto a echar números. En el año 2000, un dólar valía 200 pesetas o, lo que es lo mismo, 1,20 euros. Un barril de petróleo costaba 60 dólares o 72 euros al cambio de entonces. ¿Recuerdan lo que costaba un litro de gasolina en verano de 2000? Yo se lo digo: 0,84 euros.
El pasado día 9 de junio, el barril de petróleo estaba a 126,4 dólares, que a un cambio de 0,63 euros por dólar son 79,63 euros, o sea, poco más del 10% más caro el barril de petróleo que hace ocho años, en euros.
El día 6 de junio, en la misma gasolinera, pagué el litro de gasolina a 1,242 euros, es decir, casi un 48% más cara. Supongo que habrá una explicación, pero yo no la conozco. Algo no cuadra.
No, no cuadra.
PD: Como informa un visitante, la media de barril de Brent en 2000: 28,496. Puede consultarse aquí. Gracias.
13 de June, 2008 - 11:45 am
Sí cuadra porque en el año 2000, el petróleo no costaba 60 dólares, sino unos 30. Basta buscar en Google, y se desmonta el razonamiento.
De las cartas de los lectores tampoco hay que fiarse ciegamente.
13 de June, 2008 - 12:49 pm
Cierto. Media Barril de Brent en 2000: 28,496. Puede consultarse aquí:
http://www.mityc.es/Petroleo/Seccion/Precios/
De lo publicado no me fio ciegamente de nada. Ni de las esquelas.
Gracias