Generación espontánea
Uno de los triunfos del bloque liberal (con o neocon) ha sido la capacidad de salir corriendo del lugar del crimen sin que nadie haga preguntas, como si las consecuencias de sus políticas liberalizadoras, que suelen conducir al colapso y la rectificación, fueran esporas que salen por generación espontánea. El último caso, Rodrigo Rato. Se fue de la institución encargada de controlar la finanzas mundiales un cuarto de hora antes de que estallara la crisis de las subprime, las monolines y del sistema financiero en general. Nadie le acusa de nada y él se permite fatalismos como que la crisis será peor que la del 29. Todo lo que sea será culpa suya.
En la edición de ayer de El País, había otro caso de generación espontánea.
En la sección de economía, nos hablaban de los oligarcas rusos:
Los megamillonarios hablan ruso
12 de las 25 grandes fortunas europeas son rusas. Y no sólo por el petróleo
Y, en el suplemento del domingo, encontrábamos una entrevista al economista Jeffrey Sachs, asesor de Yeltsin y Gaidar, los políticos que, después de cerrar el primer parlamento democrático ruso, impusieron la agenda liberal de privatizaciones que creo esa casta de oligarcas.
¿La función del periodista no es contextualizar?