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Leemos:

Rajoy quiere reformar la ley electoral porque la actual está “caduca” 

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El presidente de los populares recordó que su partido ganó “con claridad” con más de diez puntos sobre el segundo y veinte puntos sobre el tercero en Galicia, pero no con mayorí­a absoluta. “Pero la existencia de una ley electoral que está caduca, pasada de moda y que interpreta de forma curiosa el sistema democrático da lugar a que en muchos lugares donde el PP es la primera fuerza con una diferencia abismal esté en la oposición”, agregó.

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Vamos a ver un ejemplo de coherencia. En 1987 las elecciones al Parlamento de Aragón dieron el siguiente resultado: PSOE (27), PAR (19), AP (13), CDS (6) y CAA-IU (2). El presidente fue D. Hipólito Gómez de las Roces del PAR, respaldado por AP. Cuatro años después, las elecciones dieron este reparto: PSOE (30), PAR (17), PP (17) y CAA-IU (3). D. Emilio Eiroa Garcí­a, del PAR, tras la renuncia de Gómez de las Roces, fue investido presidente con el apoyo del PP.

La ley electoral no interpreta de “forma curiosa el sistema democrático”. Se eligió un sistema proporcional en lugar de mayoritario para evitar el efecto frentista derechas-izquierdas y se añadió la ley d’Hont en circunscripciones provinciales para consolidar un partido de centro-derecha y otro de centro izquierda y evitar que el PCE, a la izquierda, y el partido franquista que se esperaba, a la derecha, tuvieran poder decisorio. No era cuestión de que desaparecieran pero que no hicieran mucho ruido.

El PP tiene un problema: ocupa todo el espacio de la derecha y su polí­tica agresiva le impide llegar a acuerdo no traumáticos (el pacto canario se ha cargado el grupo parlamentario) con los partidos territoriales de centro, centro-derecha o derecha. La ley electoral, una cosa muy importante porque modela el sistema polí­tico, no puede modificarse porque un partido tenga un problema concreto en un momento concreto. De momento, el PP sólo ha mostrado los sistemas electorales de otros paí­ses, no ha presentado su propuesta. Deberí­a pensar que las opciones mayoritarias pueden acabar con su partido en Paí­s Vasco y Catalunya.  

El pensamiento de Rajoy revela uno de los problemas clásicos de la derecha: desconfianza en la ciudadaní­a. Si al electorado no le gusta un pacto, se lo hace saber a los partidos. El electorado de ERC castigó a su partido a principios de los 80 después de que éste diera la presidencia a Pujol, también apoyado por la UCD, en lugar de al candidato del PSC. El electorado de IU castigó a su partido en los 90 por haber permitido gobiernos del PP por la polí­tica de Anguita de no pactar con el PSOE. Si a la gente le gusta o no la decisión que se tome en Navarra, y la forma en la que se está tomando, se lo harán saber a los partidos en los siguientes procesos electorales.

PD: Uno de mis trabajos está relacionado con el deporte y, cada vez que alguien pierde, protesta de las normas y quiere cambiarlas. Se le pasa en cuanto vuelve a ganar.

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