Castilla y León
Todos los primeros miércoles de mes, un grupo de benaventanos residentes en Madrid se reunen para comer y acudo con mi padre que, generosamente, me invita. En la última, un paisano comenzó a hablar de un problema de marginación de su pueblo, Villafáfila, respecto a la Junta, y la cosa derivó en la marginación de Castilla y León; lo que mi amigo Juan Carlos suele llamar el consuetudinario atraso endémico. Enseguida, como un reflejo, se echó la culpa a Catalunya. ¿Qué culpa tiene Catalunya -dije- de que a nosotros nos importe una mierda nuestra tierra? No es que carezcamos un grupo politico propio, sino que ni los 32 diputados ni los seis presidentes (Aznar incluido) han tenido un perfil propio fuera de la obsesión por Madrid. Pero la culpa no es de ellos -insistí- sino nuestra por no castigar a los políticos que no hacen progresar al territorio que administran, por creernos, como mi interlocutor, que la culpa de todo es de los catalanes y, en general, por resignarnos.
PD: En un comentario, José Luis se sorprende de que el ministro Fdez.-Bermejo sea abulense. Creo que la confusión no viene sólo porque se haya presentado por Murcia, sino por la nula capacidad de influencia de las formaciones políticas de CyL y el escaso apego de sus políticos. Obsérvese que tres de cinco presidentes (Suárez, Aznar y Zapatero) son de CyL y los portavoces de los grupos mayoritarios en esta legislatura (Sáez de Santamaría y Alonso), también.