¿Qué coño quieren? III

IU es la tecera fuerza polí­tica en votos y la sexta en escaños. Se trata de la fuerza más perjudicada del mapa polí­tico español, desde la desaparición del CDS y hasta la aparición de UPD, si tal cosa se produce. El sistema electoral español, sistema proporcional adjudicado con Ley D’Hont en circunscripciones reducidas, provoca la concentración del voto y el establecimiento de dos partidos mayoritarios vertebrados en torno al centro. En las primeras elecciones, los dos partidos mayoritarios lograron 284 escaños de los 350; en 2004, PP y PSOE consiguieron 312. Y, las encuestas, todas, indican que ese porcentaje de concentración va a subir el 9 de marzo. El sistema ha cumplido su función.

Portugal, con un sistema casi idéntico al español ha sufrido la misma evolución y, después de cierta inestabilidad, el bipartidismo se ha asentado. La especificidad portuguesa se produce en el tamaño de las circunscripciones, en lugar de 53 como en España, tiene 22 (18 distritos administrativos, las dos regiones autónomas y dos para los electores que residen fuera del paí­s) y, por la concentración urbana, hay mucha descompensación. Lisboa, Porto, Braga y Setúbal eligen algo más de la mitad del parlamento. Si las circunscripciones, en lugar de ser provinciales, fueran autonómicas, IU (como UPD o C’s) tendrí­a una mayor presencia porque tendrí­a menos restos, menos papeletas en la basura.

El deseo de IU es ajustar más su representación polí­tica a sus resultado electoral. El sistema que mejor le vendrí­a es de circunscripción única con sistema proporcional puro. Algo parecido a lo que se aplica en Holanda. Si entran aquí­, pueden ver los resultados de las últimas elecciones. Hay una ligera corección al alza en los mayoritarios pero no pasa de dos diputados. Aplicado a España, este sistema dejarí­a este panorama: PSOE-150 (tiene 164), PP-132 (148), IU-17/18 (5) o CiU 11/12 (10). Además, abrirí­a la puerta a, por ejemplo, el Partido Andalucista, que logró el 0,71%, lo que deberí­a convertirse en 2/3 diputados. Con dos diputados en el Congreso, el PA no estarí­a a punto de desaparecer. Pero, como buen onanista, sé que lo más penoso es hacerse trampas al solitario.

En esta larga y pesada serie de artí­culos, hemos visto que la relación entre el sistema electoral y el polí­tico es parecida a la del campo de juego y los jugadores. No se puede disputar un partido de waterpolo en una cancha de baloncesto, ni jugar al rugby en un tatami. Evidentemente, un cambio tan radical en el sistema electoral afectarí­a al sistema polí­tico y quizá IU no lograrí­a aglutinar al bloque de la izquierda no-PSOE. En el caso de que España hubiera optado en la Transición por un sistema así­, hay un montón de partidos que no se hubieran ido al carajo; desde el CDS, Fuerza Nueva, el PSD, los liberales, los demócrata-cristianos, los trostquistas y hubieran aparecido los verdes o, como en Holanda, los animalistas para alegrí­a de mi mujer.

Hay otras posibilidades que ajustarí­an mejor el ratio voto-representación sin cambiar radicalmente el sistema electoral. Una de las opciones, ya apuntadas, serí­a cambiar la circunscripción y optar por la comunidad autónoma, dejando la provincia para el Senado. El efecto se notarí­a, por ejemplo, en Andalucí­a donde el 6,39% de voto de IU y el 4,04% de voto andalucista se quedó sin representación. Con un 86,55, PSOE y PP se llevaron el 100% de la representación. También se podrí­a sustituir la Ley D’Hont, que no es la única para la adjudicación de escaños en los sistemas proporcionales. Está el método de Sainte-Laguí«, de la media más alta, que no favorece tanto a los partidos más votados, y se aplica en los paí­ses nórdicos, o los métodos de resto mayor, cociente Hare, cociente Droop o Imperiali.

Sin embargo, lo que propone IU es mucho más modesto. Primero, ampliar a 400 los diputados del Congreso, algo posible sin modificar la Ley. Los 50 nuevos podrí­an repartirse proporcionalmente a la población o ser adjudicados mediante un colegio de restos, una figura que existe en paí­ses como Alemania. IU lograrí­a dos cosas, una real y otra, psicológica. La primera, no perder los votos de las 48 circunscripciones en las que no tiene representación y, segundo, evitar la sangrí­a del voto últil que, pese a todo lo hablado y hablado, no es tanta como parece. 

1 comentario sobre “¿Qué coño quieren? III”

  1. salvador dijo:

    Toda la razón .
    Ya hablé con Presidencia de IU .
    Lo más acertado sin tener que modificar la Constitución que establece que la provincia es la circunscripción electoral ( menudo jaleo tener que conseguir 2/3 de los votos del Parlamento, disolver las cámaras y presentar la modificación a referendum ) … serí­a modificar la Ley Orgánica Electoral .
    La Constitución dice que la Cámara Baja puede tener entre 300 y 400 diputados .
    Siguiendo un sistema de adjudicación de escaños mixto, donde se usa la provincia para elegir 350 diputados y luego el total del Estado para elegir entre otros 50-70 diputados .
    Ver estudio elaborado por la Universidad de Granada y publicado en “El Paí­s” en formato Flash … http://www.elpais.com/graficos/espana/sistema/electoral/todos/elpepuesp/20080313elpepunac_1/Ges/ . Este estudio añade más de 50, pero todo serí­a tratar de hilar más fino .
    Saludos .

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