Debatón II

No fue un Barí§a-Madrid, sino un Sevilla-Betis. Mucho prepartido y postpartido pero nada de juego. Mucho centrocampismo y faltas tácticas, con incursiones por los extremos (los españoles, primero). Fue un Sevilla-Betis de los de Manolo Cardo y Eusebio Rí­os; los dos se conocen, saben a dónde quieren y a dónde pueden llegar. ZP busca que se hable de polí­tica; Rajoy, de él. Uno trata de que lo acepte más gente; otro, que lo quieran más los que ya lo aceptan. El Solbes-Pizarro fue un partido de baloncesto entre un equipo yugoslavo con zona presionante buscando pocos puntos, poco acierto, poco tiempo, muchas faltas y muchos nervios frente a un equipo ACB con í­nflulas NBA. La zona de Pizarro era todo es un desastre, no se ha hecho nada, hay una crisis tremebunda y vamos al abismo. Enfrente, Solbes buscó contrarrestar la zona con la receta básica, acierto en los triples y búsqueda de juego interior con corte y pase, no con penetración, rematado con contundencia. Datos, datos, gráfico, datos, datos, posit. El ZP-Rajoy fue un derby chusco. El debate no se centró, ZP no pudo ponerse estadista, dice Juliana, y se perdió en balones colgados, frames, concreta Ramoneda, sin que nadie lograra rematarlos. Las encuestas informan de que ganó ZP por poco pero es una victoria sin vencedor. Uno no querí­a ganar para no dar por concluida la tensión electoral y otro no querí­a perder para poder seguir cantando no estaba muerto que estaba de campaña.

Zapatero, con maquillaje beetlejuice, cejas Spock y contrapicado bergmariano, parecí­a un mortí­fago salido de Azkabán; jurarí­a que, en algunos momentos, habló en pársel y, por eso, el micrófono dudaba. Fue de menos a más. Comenzó con muchas paradas. Quizá, como recoge la prensa, le sorprendió el tono brusco de Rajoy o, quizá, como en los debates parlamentarios, le cuesta meterse en el partido y siempre es mejor en las réplicas. A Rajoy, con corbata virandeira y sonrisa sólo facial, le perdieron los tics, los ojos bailarines y la sonrisa pedorrera que saltaba en el peor momento. Esa mirada huidiza no hubiera aguantado un interrogatorio de Grissom. Rajoy no pagó diezmo al periodista Ramí­rez y al radiofonista Jiménez, sino la dote completa. Oiga, el precio de las patatas, primero los españoles porque los inmigrantes se cuelan, la rendición ante la ETA, el Pacto del Tinell y la agresión a las ví­ctimas. Es el sí­ndrome del ufólogo pero, quizá, con un objetivo. Como sostení­a un compañero de la Tertulia La Pepa, Rajoy no quiere ganar las elecciones, sino su propio futuro. Es posible que el tercer intento que publicaba El Paí­s del domingo sea demasiado pero una salida honrosa tras una derrota esperada es lo menos que él confí­a merecer. Ay, la derecha de Guzmán el Bueno no hace prisioneros.

Rajoy fue de más a menos. Comenzó fuerte, como en una sesión de control, recorriendo los precios de los alimentos y las portadas mundanas sobre ETA. Mintió, mintió, mintió. ¿Cuadra el raca-raca con su campaña travestida de moderación? Terminó preguntándose qué es un bono-bus (error imperdonable para quien dice representar al currante), reconociendo que no se recuperará el Plan Hidrológico en el único ataque al toque de ZP (lo que corregirá Camps en dí­as venideros), equivocándose de gráfico sobre la vivienda y buscando papeles sobre el cambio climático. Para el final, Rajoy guardó una confusa, muy confusa, historia de una niña que, como la cabeza y el corazón, parecí­a importada de centroamérica. ZP, en cambio, terminó con una frase de Clinton, Obama o Seaborn: no puedo prometer que todo el mundo tenga éxito en sus proyectos pero sí­ me puedo comprometer a que todo el mundo disponga de las mismas oportunidades y garantizar que el nadie quedará desamparado. Buenas noches y buena suerte. La pena es que ni él es Barlett ni esto es EEUU. Nadie escuchaba; todo el mundo ya estaba opinando.  

1 comentario sobre “Debatón II”

  1. Asesor del presidente dijo:

    Si yo fuera el asesor del presidente le dirí­a que en el próximo debate cuando Rajoy le muestre tan buenas estadí­sticas de Madrid le replicara que si tan buenas son y tan bien lo hacen por que no se presenta la Sra Aguirre ya que él cuando pudo lo único que hizo fue reducir policí­as y hablar de hilillos de plastilina

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