Cómo conseguir lo que uno quiere sin hacer el ridí­culo

Leemos en la prensa (o no; maldita sea no lo encuentro) que la Xunta de Galicia quiere modificar la legislación para que los rótulos de los comercios estén escritos en gallego y castellano. Y, si no, multa.

Ay, ¿qué habrí­a costado diseñar un Plan de Renovación del Sector Minorista?

  • Algo que comenzara con un folleto recordando lo mucho que importa el comercio para la vertebración de la sociedad, dejando caer que otras comunidades, como Madrid o Valencia, asfixian a este sector.
  • Algo que después recordara (lo siguiente vale para un roto, un descosido y un zurzido) la necesidad de la calidad y, aún más, la excelencia para competir en un mundo cada vez más globalizado y donde las nuevas tecnologí­as imponen sus desafí­os.
  • Algo que después presentara una iniciativa para impulsar el comercio minorista a través de ayudas para la renovación de instalaciones, cartelerí­a y letreros (con diseños de algún joven diseñador gallego elegido tras concurso) y penetración de nuevas tecnologí­as (quizá con un software libre en gallego, ¿el Galux?). Movimiento de capital, tan necesario estos dí­as: alguien tiene que dar cursos, alguien tiene que hacer los letreros, alguien tiene que llevarlos, etc…

Y sólo ahí­, en un apartado, indicarí­a que será condición indispensable para recibir las ayudas el que los nuevos letreros estén en ambos idiomas. Ay, ¿qué habrí­a costado?, ¿pensarlo?

PD: El Paí­s está dando dos colecciones polí­ticas importantes: el programa sobre agenda polí­tica Supernanny y el programa de comunicación polí­tica Cuarto Milenio.

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