Progresivo

Leemos que:

Rubalcaba defiende el carácter progresivo de los 400 euros porque una misma cantidad beneficia más a quien menos gana

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, defendió hoy el carácter progresivo de la propuesta electoral del PSOE de devolver 400 euros a todos los contribuyentes que paguen IRPF porque esa misma cantidad de dinero beneficia más ‘a una persona que gana 1.000 euros que a otra que gana treinta y tantos mil’. ‘Sí­ es progresivo porque afecta más a la gente que menos tiene que a la que más tiene’, sentenció.

Y también:

De la Vega replica que devolver 400 euros a todos es «hiperprogresivo»

Progresivo, no progresista. No es lo mismo marxismo-leninismo que masivo-lenitivo.

PD: Progresivo, progresivo. En el artí­culo de wikipedia sobre el rock progresivo hay material en bruto; cambien rock por impuesto. Por ejemplo, esta descripción del PSOE posterior al anuncio: el rock progresivo concede una gran importancia a la aportación individual de cada músico, lo que en ocasiones degenera en una profusión embarazosa de solos de guitarra, teclado, baterí­a, etc., en detrimento del sentido unitario de la pieza.

El rock progresivo (en inglés progressive rock, prog-rock) es un subgénero del rock aparecido al final de la década de los sesenta del siglo XX y que floreció durante la primera mitad de la década siguiente. El adjetivo progresivo alude la estructura caracterí­stica de la música progresiva pasando de una sonoridad bucólica (acústica, medievalizante, folk, modal, de tempo lento) a otra urbana (eléctrica, tensa, acelerada, con influencia del blues y del jazz).

Las composiciones progresivas se caracterizan por el uso de movimientos, como en las obras de música clásica, la adición paulatina de nuevos instrumentos que van desarrollando los temas musicales planteados en la pieza y la improvisación, cercana a menudo a los cánones del Jazz. Son caracterí­sticas del género las canciones largas, los álbumes conceptuales, las letras ambiciosas, el virtuosismo de los instrumentistas y un uso prominente del melotrón y otros sintetizadores. Aunque no todos estos rasgos se dan siempre, son habituales en las bandas que dieron forma al género, como King Crimson, Jethro Tull, Genesis, Pink Floyd, Rush, Camel, Emerson, Lake & Palmer, Renaissance y Yes.

Cabe deslindar el rock progresivo del llamado rock sinfónico. Aunque ambos géneros se solapan con frecuencia, el adjetivo sinfónico alude sobre todo a la sonoridad orquestal, integrada en algunas canciones rock y pop (p.ej. She’s Leaving Home, de los Beatles, Nights In White Satin, de The Moody Blues, “Who Wants To Live Forever” de Queen o A Salty Dog de Procol Harum) mediante el uso de secciones de cuerda u orquestas enteras, o evocada (de forma más económica) mediante el melotrón y otros sintetizadores primitivos.

El rock progresivo concede una gran importancia a la aportación individual de cada músico, lo que en ocasiones degenera en una profusión embarazosa de solos de guitarra, teclado, baterí­a, etc., en detrimento del sentido unitario de la pieza. Sin embargo, en las mejores piezas del género el desarrollo coherente de la canción o pieza se impone al exhibicionismo virtuosí­stico. Tanto la mentalidad comunitaria hippie como la insistencia marxista en el valor de lo colectivo pueden haber ayudado a limar los excesos individualistas.

Una de las influencias principales de este tipo de música se encuentra en el música minimalista (como ejemplos valgan Steve Reich, John Adams, y Philip Glass) y el “Gamelan”, la música de Java. En ambos tipos de música predomina un elemento repetitivo e hipnótico, potencialmente inductor del trance. En este sentido, el rock progresivo conecta con las aspiraciones de la psicodelia, pudiendo considerarse muchas composiciones del género como música creada para acompañar el viaje psicodélico o reproducir, sin ayuda quí­mica, su estructura y efectos. Un ejemplo temprano de la aplicación de la técnica minimalista al rock es la composición Sister Ray de The Velvet Underground.

Usualmente se considera a “In the Court of the Crimson King”, el debut de King Crimson, como el primer álbum de rock progresivo, aunque en discos anteriores de bandas como Procol Harum y The Nice aparecen ya rasgos propios de este sub-género.

2 comentarios sobre “Progresivo”

  1. Hilario Ideas dijo:

    Populismo en estado puro ha sido percibido como una medida injustificada polí­ticamente y que roza la ilegalidad electoral.
    Nadie ha podido explicar qué motivos confesables tiene esta promesa de Zapatero, una tosca manera de comprar los votos de los españoles. Es verdad que estas formas de hacer polí­tica las habí­amos visto muchas veces en Andalucí­a, que Manuel Chaves ha convertido en un rí­gido régimen feudal de señores y vasallos. Zapatero ha intentado imitar ese modelo, pero lo ha hecho de tal manera y con tanto descaro que se le ha visto demasiado el plumero.
    Estamos ante un caso claro de intento de compra de votos de los ciudadanos. No hay ninguna otra interpretación posible. Hay que reconocer que, en esta ocasión, Zapatero no se ha andado por las ramas ni ha efectuado sus habituales piruetas dialécticas. En esta ocasión, ha venido a decir que, si le votamos, veremos nuestra confianza recompensada en nuestra cuenta corriente con 400 euros. No importa nuestro nivel de renta, ni tampoco son importantes nuestras necesidades. El voto vale 400 euros y será puntualmente pagado después de marzo.
    Los socialistas no están nada afortunados. Sin aciertos ni iniciativa, están ofreciendo una imagen de pura desesperación electoral.
    400 euros por un voto. Esa es la concepción de la “democracia” de Rodrí­guez Zapatero. Es difí­cil hallar en Europa un gobernante con menos escrúpulos ilustrados que Rodrí­guez Zapatero. Es imposible encontrar un polí­tico que mienta tanto desde una supuesta conciencia ilustrada. Moderna. Se dirí­a que el presidente de España ha hecho del cinismo clásico, o sea, de decir lo contrario de lo que piensa un ideal para él inalcanzable. Ojalá este hombre redujera su tarea de engaño a ese tipo de cinismo. No, su cinismo va más lejos. Es aún más peligroso, porque niega lo contrario de lo que dice y hace. Terrible. Rompe toda lógica. Ya es malo que alguien nos engañe intentado persuadirnos de algo en lo no cree, por ejemplo, hablar de “educación para la ciudadaní­a”, “alianza de civilizaciones”, etcétera, pero es muchí­simo peor que, una vez descubierto su bellaquerí­a, la niegue, o peor, atribuya su maldad a “ciudadanos” malpensados.
    La demagogia de esta oferta de Zapatero ha sido tan burda y descarada que más que un engañoso guiño electoral se ha convertido en un muy perceptible insulto a la inteligencia de los ciudadanos. No hay que extrañarse por ello de la falta de entusiasmo y hasta la renuencia que muchos dirigentes del PSOE han mostrado este lunes a la hora de defender semejante propuesta de la que rápidamente se han desmarcado hasta sus socios de gobierno.
    Desde Aznar hasta Llamazares, de Duran i Lleida hasta Esperanza Aguirre, pasando por las organizaciones de consumidores o los sindicatos, ha habido una coincidencia a la hora de tildar de “frí­vola” o “caciquil” esta propuesta que trata de comprar, de manera puntual y en periodo electoral, a los ciudadanos en su condición de contribuyentes.
    Lo cierto es que este “cheque-regalo” de Zapatero, sufragado con el dinero de los contribuyentes, nada tiene que ver, ni en la forma ni en el fondo, con el necesario estimulo que para nuestra economí­a supondrí­a una verdadera y permanente rebaja de impuestos.
    Zapatero nos ha dejado en evidencia que su Gobierno está más próximo a los valores del caciquismo decimonónico que a los de una democracia madura del siglo XXI.
    Se mire como se mire, prometer 400 del ala por barba, a cargo del erario y a seis semanas de las elecciones, es una cacicada. O antes se cobraron de más o ahora se cobrarán de menos. En cualquiera de los dos casos hay un culpable y se llama Rodrí­guez. Por sus prácticas, heredero directo del abuso despótico de la peor Restauración.
    SE han hermanado esta tropa del PSOE posmoderno con Romero Robledo, en cuyo cortijo de Antequera, El Romeral, se reuní­a la crema del régimen, Alfonso XIII incluido. Azorí­n se ocupó de aquel escenario en El Imparcial: “La casa del Romeral es vasta, sencilla, campesina; hay en ella una parte moderna, en que habitan los dueños; otra antigua, en que habitan los jornaleros.”

    hilarioideas@hotmail.com

  2. jose-luis dijo:

    Sr. Hilario Ideas…solo una cosita, aún a riesgo de resultar demasiado cañí­ para algunos…OLí‰!

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