Clases particulares

El maestro Juliana, pingí¼ino entre pájaros bobos, intentaba explicar el lunes por qué las propuestas-cheque. Es compra de voto, decí­a un pájaro bobo, como en el XIX. No, respondí­a Juliana, es el siglo XXI; ha cambiado el juego, han cambiado el terreno, las reglas y los jugadores tienen otros objetivos. Es el abandono de las polí­ticas progresistas globales por propuestas progresivas concretas, el abandono del marxismo-leninismo, donde el partido era la vanguardia de la clase para el objetivo de conseguir un cambio social, por las actuaciones masivo-lenitivas, donde el partido recoge quejas de sectores muy segmentados a los que oferta actuaciones concretas. La publicidad llegó antes. Hoy sale una operadora de móvil nueva; se llama simyo y se publicita diciendo: mí­ móvil como me da la gana. Yo, ahora, aprovecha el momento, no esperes, te lo mereces, como tú, como tú quieras, a tu medida, especialistas en ti. Son frases sacadas de la publicidad, de los mensajes cotidianos.

Claro que hay clases sociales pero nadie se reconoce en ellas. La producción estaba dividida y, por tanto, la sociedad de producción estaba estratificada. Habí­a que elegir entre el ascenso, la planicie, el fracaso o la interperie. El consumo es múltiple, volátil, voluble, discrecional y contingente. No hay que ir arriba ni adelante; se puede ir a los lados. El tipo más rico del mundo lo deja para dedicarse a sus cosas; nace el concepto conciliación en el que se prima el tiempo privado (de consumo) frente al tiempo público (de producción). Claro que hay clases sociales pero nadie se reconoce en ellas. Alguien habla de las clases medias, ¿quiénes son las clases medias? Ni siquiera los mileuristas son un grupo homogéneo. La pareja mileurista con dos niños, una hipoteca y dos préstamos de consumo que no llega a fin de mes pero que compensa las penalidades con mucho amor porque un divorcio serí­a un colapso económico no es como la pareja mileurista que vive en un minipiso alquilado y dedica todo lo que no gasta en vivienda en ropa, complementos, ocio y servicios. Hace décadas, habí­a un camino vital en el que el segundo grupo tení­a al primero como perspectiva de vida y, por lo tanto, podí­an sentirse identificados. Hoy es complicado identificarse con el propio yo de la temporada pasada.

No hay un factor que provoque los cambios sociales porque no hay causas y efectos (fí­sica newtoniana), sino interrelaciones basadas en la mecánica cuántica: hay cosas que pueden estar en dos sitios al mismo tiempo, nada es impenetrable y no podemos conocerlo todo a la vez. Es cierto que Newton va bien para que el agua no se salga del vaso al beber y las dudas están provocando un renacimiento de las convicciones. No quiero saber qué pasó; quiero una versión. El tiempo se acorta; la fama sustituye al prestigio. Ya no hay canon; todo el mundo es creador. Es la sociedad lí­quida, volatil o tuneada; la sociedad del Proyecto Individual Inmediato. Quiero hacer esto ya (aprovecha el momento, no esperes, te lo mereces, como tú, como tú quieras, a tu medida, especialistas en ti). El nivel de ahorro tiene más que ver con el nivel de consumo que con el nivel de los sueldos; nadie hace al ajuar para cuando se case. Y que no pare. Estamos en una sociedad de consumo. Y, si para, paramos todos. Cuando el coche pierde potencia, los gobiernos buscan echar gasolina en forma de cheque. Trasladado al imaginario como un extra, se le da salida de extra: el iPhone, un viaje por Europa, un fin de semana en una casa rural con buen restaurante cerca o la Wii, de una vez por todas, la Wii, joder.

PD: Se cuestiona el exceso de elogios al maestro. Lean la prensa del martes y la de hoy, fí­jense qué temas abrián nacional y entenderán.

PD: Juliana fue llamado terminal mediática del gobierno. Queremos las actas y el ví­deo, ya.

1 comentario sobre “Clases particulares”

  1. Basseta dijo:

    ¡Bravo! Me encanta tu prosa. Yo he intentado denunciarlo a mi manera, pero no me ha salido tan claro.

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