Restos

Manuel Vicent describió el domingo la supuesta soledad de la teórica derrota de Gallardón. Como la polí­tica se parece cada vez más al fútbol, siempre habrá nuevas oportunidades de que el villano se convierta en héroe y éste caiga desde lo más alto. Un párrafo precioso:

El padre de Ruiz-Gallardón, Josito para los amigos, fue un abogado inteligente y disparatado que después de dejar admirados a los magistrados del Tribunal Supremo con sus impecables recursos de casación, o de persignarse beatí­ficamente al entrar en el aula de la facultad donde impartí­a Derecho Civil, o de rezar el santo rosario todas las noches en familia, llegaba al garito de madrugada y antes de sentarse a la mesa de póquer metí­a ya el ego en la partida y desde la puerta gritaba alegremente: “¡Cubro restos!”. En el póquer sintético, también llamado chiribito, cada punto tiene dos naipes en la mano, y el crupier va destapando, una a una, hasta cinco cartas sobre el tapete, y ante cada carta abierta el jugador puede tirarse, pasar, postear dinero o jugarse el resto en un envite. Josito era uno de esos que decí­an: “Envido y si sale un ocho desplumo a la mesa”. El cálculo era perfecto, pero no salí­a un ocho, sino una jota o un as, cosa normal que también sucede en la vida, en los negocios, en el amor y en la polí­tica. Un famoso burlanga del Bellas Artes solí­a advertir a Josito para bajarle los humos: “Tienes que saber que de un mazo de naipes puede salir un cocodrilo, un tiburón y hasta un obispo”. Nadie hubiera imaginado entonces que este comentario, con el tiempo, resumirí­a toda la filosofí­a de la derecha española más ruda.

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