Miedo que te cagas

Los electroduendes diferenciaban entre desenseñar a desaprender cómo se deshacen las cosas y deshacerlas directamente. Marx proponí­a aplicar el conocimiento, la ciencia, a la lucha obrera dando un nombres a los diferentes actores y procesos para hacerlos visibles, estudiarlos y cambiarlos. Que no es lo mismo que desmontarlo todo y tirar para adelante a ver qué pasa.

Leemos en El Paí­s varios artí­culos de las constituciones de Bolivia y Venezuela.

Artí­culos 199 y 200 (Bolivia). Las naciones y pueblos indí­genas originarios campesinos ejercerán sus funciones jurisdiccionales y de competencia a través de sus autoridades, y aplicarán sus principios, valores culturales, normas y procedimientos propios. La jurisdicción indí­gena originaria campesina respetará los derechos fundamentales establecidos en la presente Constitución, interpretados interculturalmente. (…) La jurisdicción indí­gena originaria campesina decidirá en forma definitiva; sus decisiones no podrán ser revisadas por la jurisdicción ordinaria, y ejecutará sus resoluciones en forma directa.

¿Qué coño quiere decir “jurisdicción indí­gena originaria campesina”? Da un miedo que te cagas.

Lo peor de todo es que la izquierda europea está deslumbrada por la irracionalidad.

3 comentarios sobre “Miedo que te cagas”

  1. Juan dijo:

    Pues mira, es muy simple. Más o menos igual que el Derecho Civil español reconoce al Tribunal de Aguas valenciano o a ciertas particularidades jurí­dicas extremeñas o de otras regiones. O el Amejoramiento navarro pone a la costumbre en lo más alto de sus fuentes jurí­dicas. De irracionalidad nada, es derecho aplicado de forma consuetudianaria durante siglos al que se pone los lí­mites del respeto a los derechos fundamentales reconocidos constitucionalmente.

    Tú dirás que tu crí­tica es racionalista: yo te diré que es más bien etnocentrista.

    PD: Ir y leerla entera y no solo el extracto de El Paí­s o El Mundo tampoco viene mal ;)

  2. jorgedioni dijo:

    Toda la gente que hable de leyes naturales me parece peligrosa. Me da igual si son obispos madrileños que chamanes andinos. Mi crí­tica es resignada porque tengo la sensación de que la irracionalidad (religiosa, mí­stica, territorial o simbólica) está ganando terrenos que habí­a perdido desde finales del XVIII.

    Buscaré el texto completo pero me da la sensación de que cuando dice: “sus decisiones no podrán ser revisadas por la jurisdicción ordinaria, y ejecutará sus resoluciones en forma directa” se pone en cuestión la segunda instancia. Las decisiones del Tribunal de Aguas, como la prohibición femenina, han sido revisadas y revocadas por la jurisdicción ordinaria.

  3. jorgedioni » Blog Archive » Poligamia dijo:

    […] Hace años, Alain Finkielkraut publicó un libro titulado La derrota del pensamiento, en el que criticaba el relativismo cultural que habí­a llevado a la cultura occidental a fascinarse por el resto renunciando a cuestionar nada. La reacción a este movimiento ha recuperado el extremo contrario, la defensa mí­stica de la identidad que hay por doquier. Estarí­a bien volver al punto que proponí­a Finkielkraut. No es una cuestión de diversidad de vestidos, costumbres o bailes, sino, simplemente, tener claro que existe una evolución en la humanidad: de la horda a la tribu y de ésta a la ciudad donde sus miembros van profundizando en sus derechos individuales, lo que va de esclavos a ciudadanos. No se puede aceptar que la horda sea superior ni igual a la ciudad ni el vasallo al ciudadano. Es una cuesión de quién tiene los derechos: el grupo, el territorio, los hablantes de una lengua, una casta, los creyentes, los poseedores o, como estableció la Ilustración (de ambos lados del Atlántico), cada persona individualmente.    […]

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