Memoria

Leemos unas palabras de Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal, tras la beatificación en Roma de la Ley de Memoria Histórica:

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, aseguró hoy que ‘cada grupo humano tiene derecho a cultivar su memoria histórica’, lo que es aplicable a ‘un partido polí­tico, un sindicato, una ideologí­a y también la Iglesia’.

Es decir, que han renunciado a la transversalidad para centrarse en sus millitantes; es decir, que la Iglesia ha renunciado a ser punto de encuentro para ser punto de partida; es decir, que han cerrado los grandes almacenes para abrir una mercerí­a.

En cambio, ya sé que es inútil pero recoremos qué dice la Ley de Memoria Histórica, que también afecta a los homenajeados:  

Artí­culo 1. Objeto de la Ley

1. La presente Ley tiene por objeto reconocer y ampliar derechos a favor de quienes padecieron persecución o violencia, por razones polí­ticas, ideológicas, o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil y la Dictadura, promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal y familiar, y adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre los ciudadanos, todo ello con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones de españoles entorno a los principios, valores y libertades constitucionales.

(…) 

Artí­culo 3. Declaración de ilegitimidad

1. Se declara la ilegitimidad de los tribunales, jurados y cualesquiera otros órganos penales o  administrativos que, durante la Guerra Civil, se hubieran constituido para imponer, por motivos polí­ticos, ideológicos o de creencia religiosa, condenas o sanciones de carácter personal, así­ como la de sus resoluciones.

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